Temas del día:

Canciones de soledad y pecado

La uruguaya Ana Pradahabla de sus discos “Soy sola” y “Soy pecadora” y de lo que puso en juego al componerlos.

04 de enero de 2010 a las 06:42 p. m.
Canciones de soledad y pecado
ANA PRADA. La uruguaya trae sus canciones soleadas.

La imagen del uruguayo afable, ese que va a todos lados con el termo bajo el brazo y en el imaginario de este lado del río de la Plata se cataloga como alguien "parecido a un argentino, pero bueno", no es el que compraría Ana Prada. "En la Argentina hay mucha más gente, y en Uruguay se da algo como de pueblo chico: somos menos y nos conocemos más. Es cierto que hay algunos valores que todavía funcionan, pero acá también hay corrupción y un montón de cosas que no están tan bien. El uruguayo no es solamente un tipo bueno que anda con el mate para todos lados", larga a modo de advertencia y a días de volver a la ciudad del Tajamar cordobés, Alta Gracia, para el Quinto Encuentro de Cantautores. La cosa es que lo dice con la cadencia típica y entrañablemente uruguaya en la voz que es marca de orilla, de manera que no queda otra que sentir el contraste con su propia reflexión. De paso, y sin dejar enfriar el agua, se le puede preguntar a Ana por sus dos discos como solista.Río arriba, y abajoPorque incluso cuando le cueste reconocerse en sus propias criaturas musicales, a Ana, por supuesto, le gusta hablar de música. Será cuestión de insistir y hacerla revisar las canciones, compuestas real o imaginariamente a orillas del cauce de agua ancho y marrón que es el río Uruguay. "Es inevitable, concuerdo con la teoría que les asigna a los compositores nacidos cerca del río una forma de fluir en la música, y el caso más claro que me viene a la cabeza es Aníbal Sampayo", reflexiona del otro lado.Y siguiendo el curso de las palabras elegidas para titular sus dos discos (Soy sola, primero y Soy pecadora, después), surge la imagen de una trilogía, una suerte de tríptico que debería cerrar con su tercera producción. "Pensé, un poco en broma, lo de la trilogía. Soy pecadora fue un guiño claro al primer disco y calzaba justo porque tenía una canción con ese título. Ahora, si llega a salir un tercero que redondee sentido con los otros dos va a ser porque hay algo en el contenido que lo justifique, no voy a forzar nada. Si no, comenzaré un ciclo que no tenga la autorreferencialidad como eje".Con pecado, concebidaSin embargo, de un álbum al siguiente, el peso metafórico parece haber variado: del verbo ser conjugado en primera persona del presente a un adjetivo de altísima carga simbólica en el occidente judeo cristiano: pecadora. "Es el pecado que todos tenemos internalizado como pertenecientes a una civilización. Y mi posición al respecto. Si ser pecadora implica incurrir en un montón de cosas que son naturalmente buenas, y como contraste quien dice qué es pecado es una institución basada mucho tiempo en la discriminación, el miedo y tantas otras cosas, entonces sí: soy pecadora".–Hay también una clara cuestión de género. ¿Quiénes son las mujeres que te marcaron musicalmente?–No me resulta fácil dar nombres sin olvidar alguno, pero aclarando que es una lista abierta, mencionaría a Mercedes Sosa, Violeta Parra, Cecilia Todd, Liliana Herrero, Lila Downs, Marisa Monte, Adriana Calcanhotto, María Bethania y ni que hablar de María Elena Walsh o, del lado del rock, Rita Lee.Por cierto, y sobre todo en Soy pecadora, hablamos de un ser mujer que está en rebelión constante con los parámetros rígidos y socialmente establecidos. "Usted me llama señora porque no me vio montar", se la escucha cantar a Prada en El tero. "El primer disco marcó el camino que yo buscaba para seguir y fue un cambio importante. Fue decir: 'Bueno, yo escribo mis canciones, las canto y las toco y tá, vivo de esto'. Por eso las del segundo salieron de otra manera, menos estructurada y más libre, quizás con un poco menos de prejuicio sobre lo que dirán los demás y con ganas de decir cosas más jugadas.–¿Por eso las referencias al cuerpo, a la desnudez y más indirectamente a la sexualidad?–Hubo ciertamente una intención de decir lo que siento de manera libre y sin embanderarme, pero tampoco sin desembanderarme de lo que creo, como la defensa de las minorías y la no discriminación. Son canciones en las que busco expresar claramente qué es lo que se espera de mí y qué es lo que soy. Y lo que no. Tá.