Buena onda
En To the sea, su último disco, Jack Johnson reafirma su costado amable dentro del surf rock.
Jack Johnson ya hizo todo lo que se puede hacer para ser considerado el yerno perfecto. Nació en un lugar lo suficientemente despreocupado como Hawaii y se convirtió en surfista, que se convirtió en cantante, que también se convirtió en activista por las buenas de causas ambientalistas, al punto de grabar sus discos en un estudio ecológico alimentado por energía solar.Jack es un buen tipo, y todo eso está perfectamente señalizado en sus cinco discos anteriores, repletos de canciones luminosas como el mar de su isla, y tan difíciles de rechazar como dos semanas de vacaciones en una hamaca paraguaya suspendida entre dos palmeras. Así que esperar una variación radical, un desvío de ruta en To the sea, era bien difícil. Johnson no es Ben Harper, que de un plumazo cambió toda su banda, mandó a sus canciones al shock room y las despertó de su siesta. Aunque bien podría hacerlo. Con lo anterior en mente, la escucha de los 40 y pico de minutos que demanda puede deparar alguna que otra mínima sorpresa, independientemente de que nunca zafa del perfil agradable que se le conoce, ni siquiera cuando se embola y dice que está demasiado cansado para intentarlo, como en No good with faces. De entrada nomás, por ejemplo, en el corte de difusión You and your heart hay un riff de guitarra omnipresente y bien consistente. Bueno, se habrá equivocado, pensamos. Pero no. Más adelante repite en To the sea, At or with me y Red wine, mistakes, mithology, con lo que no queda otra que pensar que el bueno de Jack descubrió el pedal de distorsión. Ah, también hay armónicas.Pero ni la distorsión implica rock, ni las armónicas denuncian blues, ni la siesta significa lo mismo para todos. Y lo cierto es que aunque At or with me sea prácticamente un tema poguero al lado de cualquier otra canción de cualquier otro disco de Johnson, la suavidad de la que hablan los coros surfrockeros y el melotrón delatan que al promediar el trabajo todo se encamina hacia una paz peligrosamente parecida a la intrascendencia.Lo que pasa es que la buena onda, además de tener prensa, es inimputable. Además, está comprobado: To the sea no aturde jamás. Ni siquiera con el volumen al palo.To the seaJack JohnsonCalificación: BuenoUniversal (2010)

