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Arias, tradición de carnaval

Comenzaron los carnavales de Arias, que festejan sus 15 años, con mas de 10 mil personas. Cómo cambia la vida de un pueblo que se transforma para la ocasión. Galería de fotos.

23 de enero de 2011 a las 03:08 p. m.
Arias, tradición de carnaval
FIESTA DE 15. Arias celebra la 15ª edición de sus coloridos corsos.

Las tradiciones ¿se heredan, se transmiten, se continúan? En Arias, si no están se inventan. Arias es el último pueblo cordobés de la Ruta Nacional 8 y el primero en tener su propia fiesta de carnaval, que el sábado comenzó su edición número 15, entre bombos, y platillos, plumas y lentejuelas. El pueblo, zona agrícola-ganadera que vive sobre todo de su producción industrial, tiene unos ocho mil habitantes distribuidos en un par de kilómetros, pero la noche del sábado recibió a más de diez mil personas en el Corsódromo Municipal, ubicado al lado de las vías del ferrocarril, por donde todavía hoy pasan los trenes."Yo tengo siete años, pasé a segundo grado, y bailo desde los cuatro", cuenta Candela un rato antes del comienzo del desfile, mientras mueve la cintura para hacer tintinear los apliques de sus caderas y baila mirando su propia sombra. Todos los arienses que participan en la fiesta hacen hincapié en su antigüedad desfilando, un título de orgullo local. Para ellos, el carnaval ya califica como tradición.A las 23.30, con el corsódromo ya ocupado por público de pueblos vecinos, ciudades aledañas y lugares más remotos, se dio señal de largada con una presentación multitudinaria, en la que participaron los chicos, los no tan chicos y los más grandes del pueblo: amas de casa que por una noche se ponen plumas, estudiantes que aprenden a sambar para la ocasión, y chicos que hacen tronar los tambores de la batucada. Los fuegos artificiales, pasada la medianoche, dieron la señal de largada para el desfile.  Así, ese paisaje de silos, tractores y fábricas recibe unas fantásticas carrozas de 15 metros y miles de colores. ¿Qué hace un dinosaurio de tamaño natural que parece salido de Jurassic Park  moviéndose en la noche estrellada de la Pampa húmeda? Desfila en el corsódromo, claro.  El desfile, en el que participaron 500 personas, fue una sucesión de sorpresas y tiene su orden: primero el destaque, una carroza más pequeña que adelanta la temática de la que vendrá; luego el ala de bailarines, vestidos con plumas, brillos y lentejuelas hasta en los zapatos, en la misma gama de colores; y al final la carroza. Hay cinco de ellas, que simbolizan la historia del carnaval en estos años: un viaje al pasado remoto (el dinosaurio), al futuro (impresionante carroza giratoria con luces), a la época medieval (con trajes venecianos y un caballo del tamaño del de Troya), al presente (una enorme mujer curvosa) y el portal de la alegría (con guacamayos, tigres y colores flúo).Orgullo localCada mínimo detalle está hecho con amor autodidacta por la gente del pueblo, que aprendió sola (en algunos casos, asesorados por el carnaval de Gualeguaychú). Así, lo que empezó como una tarea anual que diera más sentido a aquellos planes trabajar de los 90, se fue profesionalizando, como cuenta el intendente, Juan José Cortese.La diseñadora de los trajes es una vecina que cosía los vestidos de novia y de 15 años a las chicas del pueblo. "Estoy desde el principio, cuando usábamos tafeta, tul y adornitos de Navidad", cuenta Pirucha, que ahora trabaja con plumas de pavo real y gasas. Quien coordina el maquillaje de todos es Ana María, maestra jardinera  y ex consultora de Mary Kay, que perfeccionó la técnica y ahora usa gibré y stencils para pintar a los bailarines. Y Lelia, quien diseña y construye a escala esas enormes carrozas, no tenía ninguna experiencia previa, apenas un marido carpintero y ella a veces tallaba en su casa."Empezamos hace años, en una calle lateral, con algunos disfrazados y carrozas hechas por las escuelas. Nos sorprende cómo hemos crecido. La prueba es que no conozco a casi nadie del público, en un pueblo en el que nos conocemos todos, eso significa que viene gente de todos lados. Hemos aprendido, miramos mucho los carnavales de Brasil, Gualeguaychú y hasta de Venecia, pero tratamos de darle el color local", explica el intendente. Esa identidad se escucha y se baila. Si en Brasil samban y en Entre Ríos la batucada dicta el pasito, en Arias el cuarteto fue la música que guió la procesión de plumas danzantes. Se escucharon cinco canciones, compuestas por Los Caligaris, La 440 y Los Chicos Piratas, que hicieron mover las caderas del corsódromo al son del tunga tunga. "No tenemos turismo, ni ríos, ni montaña. Pero ya no podemos imaginar el verano sin el carnaval", explica Lorena Levita, secretaria de Cultura.En la madrugada del sábado, la fiesta seguía. Si te descuidabas, alguien te podía poner un tocado, un espaldar de plumas y te empujaba a bailar al corsódromo. La idea es que todos participen, los que saben bailar, los que no, lo importante es el trabajo en equipo. Sentada en la platea, una señora iba indicando quién era quién entre los bailarines: "Esa es la reina, esa es la hija de una chica de acá a la vuelta, ese nene baila desde los cuatro años". Cuando aparece una chica que se tropieza en pleno baile, añade: "Bueno, esa no es de acá". Orgullo ariense, estos carnavales.Cerca de las dos de la mañana, iba a empezar el show de Banda XXI. Adentro del corsódromo, la platea se levantaba de las sillas, preparada para bailar también. Afuera, entre los más chicos volaba espuma loca, corría la cerveza, el fernet y las hamburguesas. Ya es hora de irse, pero con una certeza: el año próximo, desfilamos.

Lo que viene (espectáculos centrales)29/1: Los Caligaris4/2: La Barra5/2: Valeria Lynch12/2: Vilma Palma e Vampiros18/2: La Fiesta19/2: Marcela Morelo25/2: Sabroso26/2: Los Auténticos DecadentesInformes: Teléfono: (03468) 440140Correo: [email protected]www.ariascorazondecarnaval.com