Al gran Himno Argentino, salud
El fervor mundialista le dio entidad pop a la pieza patriótica. Opinan músicos y deportistas.
Canta la hinchada canta, canta de corazón la introducción instrumental del Himno Nacional Argentino. Sucede antes de la estampida de vuvuzelas en si bemol y del puntapié inicial. Los jugadores argentinos alineados escuchan conmovidos, y se muerden los labios porque esa parte inicial no tiene letra. Aun con esa limitación, el fervor mundialista ha convertido a la creación de Blas Parera y Vicente López y Planes en la pieza pop del momento; tal como sucedió con Los Pumas. O con la Leonas. Pettinato, por ejemplo, la analiza al aire, la compara con las versiones de otras marchas patrióticas de un disco que lo tiene fascinado. Y el gesto se repite con otros comunicadores, que no hacen más que amplificar una sensación (pop)ular: nuestro Himno es el más lindo de todos. ¿Tan así es? ¿Será musicalmente más entrador que los otros que se oyeron en el Mundial? ¿O será que su eficacia sonora está legitimada como tal por un sentimiento patriótico efímero, alentado por el espíritu del Bicentenario y una gesta deportiva?El maestro Daniel Schapiro, director de la Orquesta de Cuerdas Municipal, observa que el Himno Nacional Argentino "es casi un aria de ópera que se fue militarizando" y que genera adhesión porque es "una pieza musical marcada a fuego en nuestro memoria emotiva como el Feliz cumpleaños".Schapiro agrega: "Me gusta mucho interpretarlo. Me gusta recrear al Himno tal como supongo que fue concebido, según la información histórica. Eso me dice que fue creado por la oligarquía porteña educada en Europa, que miraba a Beethoven, a Rossini. Es una creación casi operística. Trato de hacerlo lento, como los minués de Alberdi, de Alcorta. Soy partidario de respetar las otras versiones, incluso la mundialista. Lo tomo como algo efectivo y afectivo. ¿Qué otra cosa podemos cantar juntos que no sea el himno?"El director coral Gustavo Maldino comparte eso de que se trata de "una obra que mira a Europa, casi romántica", y confiesa que le resulta "curioso" que los hinchas canten la larga introducción instrumental. "Es pintoresco y puede conmocionar, pero hay que decir que la versión actual tiene sólo las estrofas políticamente correctas, que dejó de lado las que Moreno y Bolívar hubieran preferido. Son las que corresponden a un sentimiento americanista", analiza Maldino.Luego cierra: "Como viví la época en la que el Proceso se asoció a estas músicas, siento que el verdadero patriota no es el que las canta a flor de piel sino aquel que se pela día a día. Si te tocás el pecho cantando el Himno y después volvés a tu empresa para despedir a 20 personas...". Para los deportistas se trata de un momento de reafirmación del compromiso con el país. La "Leona" Sole García habla de "un momento escalofriante". El NBA Fabricio Oberto, de "de cómo se corona la gloria máxima con una canción de unidad". El rugbier Alejandro Allub, describe: "Estás con la adrenalina a full, y al ser el nuestro un deporte de contacto sentís que te preparás para una 'batalla'. Se te pasan muchas cosas por la cabeza: el entrenamiento, la familia, el sacrificio. Todos los sentimientos afloran en ese momento". Si ellos lo dicen.Tres versiones tresEl Himno Nacional Argentino fue interpretado por varios solistas y grupos de la música popular. La versión más potente, sin dudas, fue la de Charly García, que usan algunas emisoras rockeras para cerrar sus días. La que más repercutió en los últimos meses fue la de Fito Páez en el marco de los conciertos por el Bicentenario. En la música folklórica, sobresalen las versiones de la Sole Pastorutti, la de Jairo (de escucha regular en los colegios) y la del armonicista Franco Luciani.

