Adiós al último galán simpático
El actor Tony Curtis murió a los 85 años. Dejó grandes clásicos en cine y televisión.
"Siempre sentí que tuve dos profesiones: la de ser actor y la de ser famoso". Con pizcas de humor a veces cínico y otras veces llano, Tony Curtis pasó por el universo del cine y la televisión mundiales dejando casi tantos éxitos como esposas. Su muerte, a los 85 años, se sintió en toda una generación que vivió y suspiró con este galán de rostro encantador que puso cuerpo y alma a una serie genial como Dos tipos audaces , junto a Roger Moore (en los años '70), o películas emblemáticas como Espartaco , protagonizada por Kirk Douglas; Una Eva y dos Adanes , con Jack Lemmon y Marilyn Monroe y al mando de Billy Wilder; The defiat onces , junto con Sidney Poitier, por la que fue nominado a un Oscar a mejor actor; Los Vikingos o El estrangulador de Boston , entre muchas otras.Curtis no renegaba de ser una superestrella. Al contrario, desde joven le gustó ser un personaje de alto perfil en el gran Hollywood, un lugar en el que pudo grabar su nombre (no el real, que era Bernard Schwartz, sino el artístico). Nacido en el Bronx en 1925, su carrera comenzó después de servir en la armada norteamericana en la Segunda Guerra Mundial.¿Los géneros? Mucha comedia. Mucho western. Algún drama. Algún thriller. Era un actor versátil, que supo desenvolverse tranquilamente por la pantalla. Fruto de su relación con la actriz Janet Leigh (la primera de sus seis esposas) nació Jamie Lee Curtis, también actriz y la encargada de confirmar ayer la noticia de su muerte. "Mi padre deja un legado de interpretaciones geniales en las películas y una gran labor con sus pinturas y escritos". Además, Jamie agregó que su padre "deja atrás a sus hijos, sus familias y a su esposa, que lo amaban, respetaban y eran devotos. También a sus admiradores en todo el mundo. Lo echaremos mucho de menos".Roger Moore también habló ayer al conocerse la noticia, y destacó que Curtis era un excelente actor que "improvisaba maravillosamente". En Dos tipos audaces , ambos interpretaban a dos amigos (uno británico y otro estadounidense) que resolvían crímenes en Europa. "Nos reímos mucho durante unos 15 meses, trabajando juntos todos los días. Era muy divertido trabajar con él, tenía un gran sentido del humor e improvisaba maravillosamente", dijo. Sin estatuillas Aunque fue candidato al Oscar en 1958, por encarnar a un convicto racista que escapa de la cárcel junto con un reo negro (Sidney Poitier), su papel más emblemático fue el de un travesti en Una Eva y dos Adanes (1959), donde formó con Jack Lemmon una de las parejas cómicas más brillantes de la historia. Considerada la mejor comedia del siglo XX por el Instituto del Cine Americano en el año 2000, muestra a dos músicos fracasados que, tras presenciar en Chicago, durante la Ley Seca, la matanza del Día de San Valentín en 1929 y ser perseguidos por gángsters, deciden enrolarse en una banda de mujeres y aparentar que pertenecen a ese sexo. En el filme Curtis besó a Marilyn Monroe, algo que, dijo, fue "como besar a Hitler", 22 tras más de 40 tomas esperando a que la diva consiguiera decir el diálogo correctamente. La carrera de Curtis, una de las más sólidas de la industria, nunca fue respaldada por una estatuilla dorada ni otra nominación, a pesar de actuaciones tan memorables como la de su Albert DeSalvo en El estrangulador de Boston (1968).Aquel fue un momento de inflexión para él, lo que le sumió en unos años oscuros de drogas y alcohol, como admitió al diario Seattle Times en el año 2000: "Después de aquello, las películas que me ofrecieron no eran particularmente interesantes", apuntó. "Pero pude hacer frente a los gastos de mis hijos", añadió.Hasta ese entonces, Curtis había sumado un ramillete de películas en las que dejó su particular estampa de joven apuesto y conquistador en multitud de cintas de la década de 1950, una imagen que comenzó a modificar a raíz de Sweet Smell of Success (1957), junto con Burt Lancaster.Había llegado a la industria con un contrato bajo el brazo firmado con los Estudios Universal (75 dólares a la semana), tras despuntar en los teatros de Nueva York, y llamó la atención de los críticos por primera vez por su papel en Hijo de Ali Baba (1952), lo que le abrió las puertas a esos papeles de lucimiento en Houdini , Mister Cory o Kings Go Forth.Posteriormente, trabajó en clásicos como Espartaco (1960), Who Was That Lady? con Dean Martin y su esposa Janet Leigh (1960), y Taras Bulba (1962), donde estuvo rodando en la Argentina junto con Yul Brynner. En aquella filmación, se alojó en la habitación 606 del Hotel Alvear salteño.En esos años estaba en la cima, y estaba consciente de ello: "En las fiestas, siempre había una belleza esperándome. Era el rey de la colina por entonces. Y no dejé una falda sin tocar", reconoció. Su última pareja fue Jill Vandenberg, pero antes estuvo con Lisa Deutsch, Andrea Savio, Leslie Allen y Christine Kaufmann.En las décadas de 1970 y 1980 su mayor éxito fue en la televisión. Pero aunque no era lo mismo, nunca se le borró la sonrisa.

