Nuestro comentario de Gopal: sabores indios en el Cerro
Hay una nueva propuesta de cocina vegetariana frente al Parque de las Naciones sobre calle Nicanor Carranza. Es una visita que suma a la hora de descubrir otras culturas gastronómicas. Calificación: Bueno.
Hay un nuevo restó indio en Córdoba. Se llama Gopal (que significa "pastor de vacas") y está frente al Parque de las Naciones, sobre calle Nicanor Carranza. Lo suyo es la cocina vegetariana condimentada con mezcla de especias a las que no estamos acostumbrados, pero que realmente se disfrutan si vamos predispuestos a descubrir nuevas sensaciones.
El restó está en una casona de tres niveles en la que predominan los colores azafranados y rosas. El perfume de los inciensos y las telas que cuelgan de las paredes van a tono con ese juego. Hay un clima de intimidad, con luz muy tenue y música apta para la relajación profunda y la conversación.
La carta no ofrece alcohol (entre las bebidas se destacan las jarras de limonada a $ 70) y propone tres tipos de thalis, que significa "platos". Se sirven cinco tipos de comida en cada uno, como una picada o tapeo de diferentes preparaciones típicas de India.
Entre las sorpresas de esta experiencia nos encontramos con la presencia de un chef indio en la casa, que por más que haya llegado hace pocas semanas a Córdoba –por recomendación de un amigo- ya habla un español bastante avanzado y un inglés muy fluido para cuando quedan dudas en la descripción de alguno de los platos.
El cocinero se llama Dilpreet y es oriundo de una ciudad del norte de India que se llama Meerut (está a una hora de Nueva Delhi). Tuvimos mucha suerte de contar con su presencia, porque habló sobre algunas preparaciones y escribió los nombres de algunos platos, que pasaremos inmediatamente a detallar.
"Veg Bullets"
De appetizer la casa invita una porción de Veg bullets, que son como unas albóndigas de vegetales (zanahoria, arvejas), bien especiadas y esponjosas, de harina de trigo, acompañadas de una salsa agridulce que se llama Imli Kichatni y que se prepara con una infusión de tamarindo, pasas de uva y anís. Suena extraño para un paladar nacido y criado en occidente, pero sabe más que bien.
Luego viene el Thali ($ 210) con pequeñas porciones de distintas preparaciones como es Subji, que es un salteado de vegetales (papa, coliflor) con masala (mezcla de especias) y panir, que es como un ricota cortada en pequeños cubos; también probamos una pakora, como un buñuelo preparado con harina de garbanzo, en este caso con coliflor como materia prima estelar.
La degustación siguió con Narial Chawal, un arroz basmati al coco con castañas, bien seco como el resto de las preparaciones (la salsa de tamarindo del appetizer al final de cuentas se quedó en la mesa y acompañó a varios de los pasos). También probamos Dal Tarkan, comparable a un guiso de lentejas, con porotos mung y cardamomo; y una sopa de yogur y tomate con masala, que entre sus ingredientes contenía un cilindro de harina de garbanzo hervido y cortado en rodajas. Tal cosa lucía como una banana y tenía la textura de un tubérculo -como la yuca-, pero era harina de garbanzo compactada, hervida y luego rebanada. Por supuesto que esa preparación tiene un nombre, y Dilpreet lo escribió en un papel sobre la mesa: rajasthani gatte ki sabzi. Todo se acompañó con chapati, el rico pan plano indio que se prepara con harina integral.
A la hora de los postres probamos dos. El Gajar Halwa (un budín de zanahoria y leche condensada) y el Suji Ka Halava (un dulce de harina de sémola), que se cuece con leche y azúcar, que genera una textura suave y bien dulce. Ambos se decoran con una castaña y coronan una noche diferente en la ciudad, una visita que es otra pequeña muestra de que hay un camino alternativo para el largo sendero gastronómico de la vida.
Gopal
Bueno
Nicanor Carranza 3540. Cerro de las Rosas.
Teléfono (0351) 155-932736
Abierto de martes a viernes por la noche. Sábados todo el día y domingos al mediodía.
Efectivo y tarjetas.
Tienda de ropa y accesorios. Se dictan cursos y talleres.

