Emiliano Schobert, el argentino que representará al país en el "Bocuse d'Or 2015"
Emiliano Schobert clasificó para representar a Argentina en el Bocuse d'Or 2015, la competencia bienal más importante de cocineros, considerada el equivalente culinario de los Juegos Olímpicos. VOS lo entrevistó.
El destino llevó a que Emiliano Schobert tomara decisiones radicales e inesperadas en su vida, pero hoy no se arrepiente de ninguna. Schobert nació en Buenos Aires y, tras terminar la carrera de Magisterio, viajó a Icho Cruz para ser maestro rural. Pero Córdoba tenía otros planes para él. "Ahí conocí a mi mujer, ella quedó embarazada y tomé la decisión de volver a la cocina para hacer dinero. Ya había cocinado de chico en salones y restaurantes pero en esta oportunidad fue diferente. Comencé a trabajar más y me gustó, así que pospuse la docencia y me anoté en Celia para estudiar cocina".
En Córdoba, Emiliano Schobert comenzó a delinear su prometedor futuro como chef, que siguió en Bariloche, ciudad donde actualmente vive. Hoy, este "cocinero por accidente" es el único representante argentino en competir en el Bocuse D'Or. Un prestigioso mundial de cocina que se realiza en Lion, Francia, y consagra al mejor chef del globo luego de una exigente competencia de dos días entre 24 concursantes de diferentes países que aprobaron las instancias clasificatorias previas.
"Sé que no voy a pasar desapercibido", asegura confiado Emiliano cuando le consultan sobre sus probabilidades de ganar. Emiliano habla desde Mendoza, adonde el suplemento
VOS
fue a entrevistarlo, invitado por Terrazas de los Andes. Y afirma: "En Francia ya se sabe cuáles son los candidatos fuertes y las miradas están puestas en ellos. Una vez me dijeron que había tres grupos en el Bocuse: los que ganan, los que esperan entrar en el grupo de los que ganan y un tercero de relleno. De ninguna manera me gustaría ir en ese. Y tenemos lo necesario para no estarlo".
–Intentaste varias veces participar de este concurso pero, hasta este año, no habías logrado clasificar ¿qué te motivó a seguir intentando?–Calculo que debe haber algo de ego, de superación personal. Además, creo que no hay nadie mejor para juzgar mi trabajo que un par y el Bocuse es el lugar donde están los mejores pares del mundo. Llevar a Lion lo que aprendí, mi trabajo, lo que amo hacer, con la impronta de la cocina argentina y patagónica y que además guste, es lo más importante que me puede pasar como cocinero.
–Tu fuerte en la cocina ¿cuál sería?–Si bien tengo un problemita con la sal (salo mucho) estoy seguro de que lo que hago es rico, el sabor es mi fuerte. Creo que la gran diferencia entre un gran cocinero y uno que se está formando es la sensibilidad que tiene con el producto y las recetas.
–Entonces considerás positivo haber clasificado al concurso ahora y no años antes–Seguro, este concurso me agarró en mi mejor momento. Más grande, con más experiencia. Muchas de las cosas que me están pasado ahora cinco años atrás las hubiera tomado como una frustración. Hoy son el puntapié inicial para buscar algo mejor.
Por reglamento, Emiliano debe competir junto a un ayudante de cocina menor de 21 años. Y él encontró su pareja perfecta. "Para ir al Bocuse entendí que no tenía que buscar un gran cocinero de 21 años, sino una persona con otras características: disciplina y autosuperación. Por eso busqué una joven que, aunque está vinculada a la cocina, hace alpinismo, escalada y es profesora de Educación Física. Cuando vi que estaba colgada en una piedra y que si se caía se mataba dije \'esta chica es perfecta\' porque va a tomar decisiones en la cocina con la misma seguridad que mueve las manos en las piedras. Y dicho y hecho. Es perfecta".
–¿Cómo se preparan para el concurso?–Entrenamos seis horas por día, o más, desde hace un año y medio. Hacemos un mismo plato mil veces. Pero vamos cambiando las condiciones para no aburrirnos. A veces entrenamos con reloj para meterle presión y siempre con música bien fuerte porque el día de la competencia es un caos. Entrenar así te ayuda a concentrarte en situaciones de crisis. Realmente puede haber un caballo adentro de la cocina que no movemos la cabeza.
–¿Te sentís cómodo con el formato de "reality" que adquirió el concurso?–Totalmente. La cocina fue una crianza para mí, competí siete veces en situaciones parecidas, soy feliz cuando te dicen "arrancá", es mi momento, mi lugar.
–¿Cuáles son tus objetivos post concurso?–La verdad es que yo aspiraba a llegar. El Bocuse significa cumplir una etapa de mi vida. No tengo un plan para después. Tengo un plan para ahora y no me puedo salir de foco.
El 27 y 28 de enero los concursantes deberán preparar un plato de carne, gallina de Guinea; y otro de pescado, trucha fario (todos los productos que incluya este segundo plato se elegirán un día antes "estilo reality"). Los competidores estarán en un mercado con un tiempo estipulado para elegir todo lo que necesiten para sus piezas. "Tenemos cinco horas y media cada día, con cada plato, para hacer un menú que guste estéticamente, de sabor y que transmita una impronta argentina. Nuestra idea es asar la pieza, trabajar con mollejas de cordero asadas y dejar en claro que los productos que tenemos son de la Patagonia", concluye Emiliano.
El Bocuse d\'Or es la competición bienal más importante de cocineros. Nombrado así por el chef Paul Bocuse, el evento tiene lugar en enero durante dos días en Lyon, Francia. Este año será el 27 y 28 de enero. Es una de las competiciones de cocina más prestigiosas del mundo. El evento es referido frecuentemente como el equivalente culinario a los Juegos Olímpicos. Sólo cinco chefs argentino lograron clasificar anteriormente a Emiliano para esta competencia. Darío Gualtieri (1999), Diego Gera (2001), Martín Molteni (2003), Emiliano Sabino (2007) y Juan Pedro Demuru (2011).

