Amona Petra: El contraste de la abuela
Te presentamos Amona Petra, una de las novedades de la zona gastronómica de Alta Córdoba.
Antes de sentarnos a la mesa, el mozo nos invita a recorrer la casa, que desde afuera llama mucho la atención. Es grande, de techos altos, con un patio y una terraza espectaculares para el verano. Nos cuenta un poco sobre la remodelación, relato que también es presentado en la primera página de la carta.También vemos una muy buena inversión en mesas, sillas y mantelería de calidad, que no desentonan frente a las escaleras de mármol que se lucen junto a la barra. El mozo nos explica también que Amona Petra significa "Abuela Petra" en vasco. Y acto seguido, pasamos a leer la carta, que se presenta en la vereda, para que nadie se lleve una sorpresa (los precios son de los más altos en la ciudad). En fin, leyendo vemos que se trata de un restaurante de barrio, aggiornado desde lo estético. Los platos responden a una escuela tradicionalista con pequeños toques que hace 10 años eran considerados modernos en esta ciudad. La carta de vinos no presenta sorpresa y es igual de conservadora. Sólo etiquetas consagradas en el mercado, lo cual no suma nada a nuestro universo culinario y minimiza el riesgo de no gustar a la clientela. O casi. Es que la guarda de los vinos es un tema muy sensible y muchas veces es pasado por alto y juega una mala pasada. Ordenamos un Finca La Linda Viognier, 87 pesos. Se trataba de una cosecha 2008 que a través del vidrio exhibía un color más oscuro de lo habitual en los vinos jóvenes, lo cual llamó la atención. El mozo siguió como si nada a pesar de la advertencia y rompió el corcho, lo cual denotaba un exceso de humedad en el mismo.Luego llegó otra botella, misma cosecha, pero está se abrió sin problemas. Pero el vino estaba apagado, sin brillo y sin perfumes exultantes como plantean los varietales de este tipo, elaborados justamente para empaparnos con sus aromas y consumirlos, preferentemente, a dos años de su embotellado (guardado en buenas condiciones).EntradaDe appetizer convidan una mezcla de crema y mayonesa a la provenzal, para complementar una panera variada, lo cual se considera un buen gesto, una buena intención, hecho que se contrapone con la composición de la entrada, que fue una decepcionante Ensalada Capresse, 40 pesos.Rodajas de tomate redondo (de invierno, sin sabor), algunos tomates cherrys (todo lo contrario), queso muzzarela de dudosa calidad y albahaca disecada. ¿A qué clase de gourmet se le ocurriría semejante cosa? ¿Albahaca disecada? Alguna ley deberían prohibirla.Cualquier amante de la gastronomía tiene en su casa una planta de albahaca. A esta altura del milenio, las venden hasta en las ferreterías. Todo cambiaría con su presencia: color, perfume, textura, presentación. Y humor, claro. ¿Boconccinos? ¿Aceite de oliva de calidad extra? Nada de eso.
PrincipalesPasamos a los principales y la noche mejora. Crouté "Amona Petra", 79 pesos. Pechuga de pollo rellena con queso, jamón y perejil, envuelta en una rica masa de hojaldre, con guarnición a elección (quedó a criterio del chef). Y Salmón rosado con puré especial (con cebolla y jamón crudo salteados) y salsa de camarones, 95 pesos. Las dos apenas pasadas de su punto ideal, ambos con la misma guarnición (no hubo mucho esfuerzo en buscar otra compañía para el pollo) y ambos llegaron con una base rúcula baby. Igual, se mostraron sabrosos y abundantes, sobre todo el pollo con su perfume de perejil y su masa que hizo buen complemento con el jamón cocido.De postre, ordenamos postre Amona Petra, 25 pesos, dos capas de pionono con leche condensada y crema cortando el dulzor, más un toque de chocolate rallado y cerezas generando entre los sabores y colores un contraste, palabra que resume esta visita. Una cosa es lo que presume el lugar, sus aspiraciones, y otra es la que finalmente le aporta a la gastronomía local. Lo bueno es que tiene todo a su favor para mejorar.Amona Petra * * Urquiza1971. Alta CórdobaReservas al (0351) 473-4660 y 156-658230.

