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Mingui Ingaramo y sus apuntes de lluvia

En el marco del ciclo "Escuta meu piano", el músico se presentó en Cocina de Culturas y recorrió algunos de los temas de su último disco "Patagonia".

18 de marzo de 2013 a las 12:00 a. m.
Alejandro Mareco
Mingui Ingaramo y sus apuntes de lluvia
Foto: La Voz/ Sergio Ortega

Acaso por ser tan reincidente en estos días, la lluvia pareció sorprender a la noche del viernes. Las calles eran pasillos desamparados para atravesarlos en busca de refugio. En uno de esos rincones de la ciudad, había un hombre sentado a un piano: Mingui Ingaramo. La luz de la penumbra daba en las techas, y soledad, arrancó notas como susurros. De Mingui Ingaramo se sabe ya largamente de su talento sobre el instrumento, cada vez más afirmado en las sutilezas de lo sensible. En el comienzo, hubo acordes para presencia y ausencias: Pensando en Inés y Zamba para Carolina (compuesta por su hermano Juan Carlos y Claudio Cardone para quien fuera integrante de Las Hermanas Pacheco).

Después de volver a citar a Patagonia, su último disco, con Yuyo fresco, comenzó el segmento quizá más esperado: las nuevas composiciones del nuevo disco por venir. Entonces la llovizna parecía estar en todas partes, incluso dentro de uno. En comunión con una idea conceptual, fueron pasando temas (Nocturno, El sur, Malas Artes, La Mañana, Las palabras) de una sensibilidad profunda, casi melancólica y llena de imágenes que, como el mismo autor dijo, se fundían como en el sonido incidental de una película.

Heleen de Yong, con su violoncello siempre saludable, acompañó a Ingaramo en un dúo de colores tibios. Luego se fueron sumando Cristian Andrada, en contrabajo y Luis Bárzola en batería, dos que trajeron sus propias pinceladas para la pintura definitiva.

Antes del final, se plantó otro dueto, esta vez con el siempre dispuesto Damián Torres, bandoneonista de excepción (y director de la Orquesta Provincial de Música Ciudadana). Juntos abordaron un puñadito de creaciones que incluyó a la notable Belho Horizonte, ya plasmada por ambos en Patagonia.

El final llegó con la banda de regreso y una improvisación de cierre. Ya era sábado y afuera seguía lloviendo.