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La sombra azul: policía en acción

Arrancó el rodaje de “La sombra azul”, de Sergio Schmucler, que adapta el libro de Mariano Saravia sobre un ex policía torturado en la dictadura.

23 de julio de 2011 a las 06:25 p. m.
La sombra azul: policía en acción
Sergio Schmucler (de gorro, con un puntero) les da instrucciones a Eva Bianco y Gustavo Almada.

El paisaje es la peatonal cordobesa, ese núcleo característico que rodea al edificio de la Legislatura. Poca gente, clima templado y el sosiego típico de las horas que siguen al almuerzo. No hay bullicio que delate el movimiento dentro del edificio, donde el equipo de rodaje dirigido por Sergio Schmucler se predispone a registrar una de las primeras escenas de La sombra azul, filme que adapta el libro de mismo nombre de Mariano Saravia publicado en 2005.Cables serpenteantes, luces en pleno día, cámaras que aguardan la señal del director: el interior de la Legislatura es ocupado por un equipo de filmación, con el fin de recrear la Casa de Gobierno cordobesa de mediados de la década de 1990, después de que la real fuera demolida hace poco. Allí está por filmarse el instante en que Luis Urquiza (Javier Rodríguez en la ficción), ex policía al que interpreta Gustavo Almada ("el Laucha" de De caravana), le exige al gobernador la destitución del aparato represivo de la D2 que lo torturó en los años de plomo, con el comisario Carlos Yanicelli (Mario Ludueña, encarnado por Luis Machín) a la cabeza, quien en esa época seguía desempeñando funciones.El tercer protagonista destacado de La sombra azul es Eva Bianco (Los labios), quien encarna una versión femenina del fallecido diputado Atilio Tazzioli (ella se llama diputada Sánchez en la película). El personaje es fundamental en el papel de mediador querellante entre Urquiza y la opinión pública. De hecho, Bianco y Almada son decisivos en la escena que se está por rodar, y por eso son maquillados en un rincón de la planta baja del edificio, donde circulan técnicos, productores y sonidistas. Allí también está Schmucler, quien reconoce sentirse muy relajado gracias al sólido equipo fílmico que le hace de "guardaespaldas".Además, advierte que La sombra azul viene a sumarse al ciclo de buena salud actual del cine cordobés, iniciado por su propia película La herencia (2008) y completado por las flamantes Hipólito, De caravana y El invierno de los raros. El trío de protagonistas del filme, una especie de "dream team" de producciones locales recientes, confirma ese propósito consagratorio.Aunque adaptar la novela periodística de Saravia no será tarea sencilla: la historia real de Luis Urquiza implica saltos en el tiempo: la etapa de represión en la década de 1970 y posterior exilio a Dinamarca, su regreso a Córdoba en 1995, cuando asistido por diferentes diputados de izquierda y representantes de derechos humanos le exige al gobernador Mestre que expulse a Yanicelli, y su renovado exilio en Europa tras recibir amenazas. Y saltos en el espacio: ante la imposibilidad de filmar en Dinamarca, el Pabellón Argentina de la Ciudad Universitaria servirá de contexto nórdico. Por si fuera poco, Schmucler decidió extender el relato hasta el presente."Hoy el gobierno le ofrece a Urquiza una pensión vitalicia, lo quiere nombrar 'héroe' cuando en realidad nunca lo fue", explica el director. Y sigue: "El filme es una reflexión, una mirada incorrecta en la que se pone en tela de juicio la capacidad de la democracia para resolver el tema de la memoria, criticando a su vez la construcción de la memoria institucional. Por eso, la película al final refiere al caso de Jorge Julio López, desaparecido en democracia".A rodar su vidaGustavo Almada mira a la cámara con gesto sentido, lleva un traje y el pelo artificialmente encanecido; Eva Bianco está parada a su lado, exhibiendo un aspecto no menos formal y con un señalador en la mano, dispuesta a repasar en dos pizarrones un diagrama que reproduce la estructura de la D2, donde también se ven fotos del inquietante grupo de represores conocido como "La Patota". Entre las imágenes destaca el semblante de Luis Machín, quien llegará a Córdoba el 1° de agosto con el fin de representar al "Tucán Bajo".La escena se registra en el segundo piso de la Legislatura provincial, entre medio de armarios llenos de expedientes, cajas de archivos, sillas, mesas, algunas computadoras. La habitación es amplia, de techo alto, como toda sala "oficial". Aun así, el equipo de rodaje es tumultuoso, invade cada rincón con sus luces y cámaras y micrófonos y parece que el espacio le queda chico.Varias personas y extras tienen que quedarse afuera, bajo la orden expresa de no hablar. Después de repasar los textos, se procede a filmar. Schmucler luce sereno, con su gorro de lana azul y blanco, sus jeans y zapatillas. Atrás está su hijo Federico, director de sonido. Por ahí anda también su hermana Abril, productora del filme. "Corten", dice Schmucler, pero al parecer hay que rodar de nuevo.Después de la Legislatura seguirán varias locaciones, entre ellas una casa en Alta Córdoba (que hará de hogar original de Urquiza) y varios exteriores: el Parque Sarmiento, el Dique San Roque, la Plaza San Martín, el Pasaje Santa Catalina, la Ciudad Universitaria. "Lo ideal es que la gente no mire a la cámara, y si mira que ponga cara de extra", bromea Schmucler, distendido.