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Rapsodia psicotrópica: comentario de Bohemia, la película de Leo Damario sobre el disco de Calamaro

Bohemia, la película de Leo Damario sobre el disco de Calamaro, es la narración alucinada del desbarranco y redención de una estrella al límite.

14 de junio de 2014 a las 03:55 p. m.
Jesús Rubio (Especial)
Rapsodia psicotrópica: comentario de Bohemia, la película de Leo Damario sobre el disco de Calamaro

El nuevo disco de Andrés Calamaro, Bohemio, viene acompañado de una película llamada Bohemia, algo así como su contraparte femenina. El largometraje funciona independientemente del álbum y está escrito, producido y dirigido por Leo Damario y protagonizado por Carla Quevedo, Micaela Breque, Cachorro López y Andrés Calamaro. Filmada en blanco y negro y sin diálogos, Bohemia está dividida en dos partes, lado A y lado B, compuestas a su vez por nueve episodios con un interludio (cinco en el primer lado y cuatro en el segundo). Los episodios llevan el nombre de cada una de las canciones del disco, en su correspondiente orden.

En el prólogo se ve a lo lejos una figura humana que se aproxima lentamente a la cámara mientras leemos lo siguiente: “Los contenidos son familiares a Bohemia. Son parte del episodio bohemio y pertenecen al mismo tiempo. El año que vivimos peligrosa y parisinamente. Herida nuestra conciencia por la mortandad del músico Spinetta”. Fuera del adverbio caprichoso, llama la atención la palabra “mortandad” porque Spinetta no era muchos sino uno solo, y único. Sin embargo, con “mortandad” en lugar de “muerte” advertimos el juego poético que nos propone su autor.

En el episodio I lo primero que se ve es el Río de la Plata y un cartel que dice 10.000 presos políticos. La cámara sigue a Bohemia (Carla Quevedo), quien camina por el costado del río hasta bajar a la orilla para tocar las aguas donde Luis Alberto Spinetta había pedido que esparcieran sus cenizas. De fondo suena Belgrano, la canción dedicada al creador de Seguir viviendo sin tu amor. Con esta poca información, Damario define la puesta en escena y el tono de la película, y hasta se vislumbra su pretensión artística.

En los episodios siguientes se ve a Bohemia drogándose en la cocina, teniendo sexo con mujeres en un living donde las líneas de cocaína se encuentran desparramadas por todas partes, entre otras cosas. En plena euforia psicotrópica, Bohemia ve a Valquiria (Micaela Breque) desmayada. La levanta y la lleva al baño para mojarle la cara. Se corta la música (sólo se escucha el sonido de la canilla abierta). Cuando ve que su novia empieza a mejorar, Bohemia se ríe y la mete en la bañera, le quita el vestido y la besa. Toda la escena parece filmada por un amateur sin un mínimo tacto cinematográfico.

Luego viene el interludio que se titula Camboya profundo. Después de haber atravesado una especie de viaje alucinógeno de mentirita, Bohemia llega moribunda en canoa a lo que parece ser una isla y es encontrada y asistida por una india. La escena nos remite directamente a Hombre muerto (Dead Man, Jim Jarmusch, 1995).

El episodio VI es el más violento. La pelea que allí se produce nos recuerda a la del antro sórdido de Irreversible, de Gaspar Noé. En el mejor momento, Cachorro López prende un habano en un estudio de grabación y dice: “Una vez más. Menos Goyeneche esta vez”. Es el único personaje al que se le escucha la voz, y se puede ver la secuencia como un auténtico videoclip del tema Inexplicable, el más power del disco.

Dentro de una canción puede estar la vida, pero dentro de esta película no está la vida de un artista. Damario no logra captar nunca la atención del espectador. Por eso no es seguro que Bohemia quede en la memoria de los que aman a Calamaro. Lo que sí es seguro es que va a quedar en el olvido de los que aman el cine.