Por qué ver "La Victoria", el corto sobre el Cineclub Municipal Hugo del Carril
La Victoria de Martín Emilio Campos es un homenaje al cine analógico y al Cineclub Municipal Hugo del Carril, donde el director trabaja. El protagonista es un proyectorista que pasa su rutina en la cabina, junto a películas, amantes y amigos. El filme se estrena en el Carril junto a La mirada escrita.
La realidad contemplada a través del cine y el cine vivido a través de la realidad: tal inmersión se hace visible en La Victoria, el segundo cortometraje de Martín Emilio Campos, un paso más allá del breve, inspirado y ya prometedor Ejercicios del primer Campos (2014), en el que el cine es otra vez literal: su escenario y universo es el Cineclub Hugo del Carril, invocado como refugio, templo y lugar de trabajo (el director es empleado de ese espacio municipal local). La hazaña del corto –que se exhibirá en estos días junto a La mirada escrita de Nicolás Abello, otra reverencia no tan encubierta al cine y al cineclub– es que supera la autorreferencialidad y la endogamia (sin dejar de celebrarla, con numerosos cameos picarescos de la cinefilia cordobesa) para volverse a la vez documento y ficción, rutina y poesía: el tono melancólico es el sello Campos, un animismo distante, pudoroso y ligeramente humorístico que nutre a los planos y secuencias en blanco y negro de un fresco y romántico clasicismo.
La Victoria es un homenaje al 35 mm y a la exhibición cinematográfica en extinción (la "Victoria" es la ruidosa máquina de proyección del Carril, que Campos filma de cerca como a un dios analógico), pero también el día a día de una labor excéntrica y solitaria, quizás milagrosa, en la que no faltan amoríos ocasionales y erráticos. Ramiro Sonzini es Ramiro, proyectorista que invita a la chica que le gusta a la cabina, toma cerveza con amigos mientras se suceden incansables citas cinéfilas y comparte el edificio de noche con algún espectro. Figura oportuna para mencionar un posible linaje de La Victoria, pariente amable de hitos crepusculares como Fantasma de Lisandro Alonso, Goodbye, Dragon Inn de Tsai Ming-liang o La vida útil de Federico Veiroj, aunque su inspiración secreta es el ruso Aleksei German. En su elegía de lo trágicamente perdido, La Victoria logra un triunfo vital, sabio y elegante.
La Victoria. Argentina, 2017. Dirección: Martín Emilio Campos. Con: Ramiro Sonzini, Guilermina Cerquetti y Valentina Wiens. 30 minutos. Se estrena mañana sábado a las 20.30 en Cineclub Hugo del Carril (Bv. San Juan 49), junto a La mirada escrita. También lunes 5 y miércoles 7 a las 20.30, y martes 6 a las 18.

