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Mala: razones para no ver "Obsesión", la nueva película de Matthew McConaughey

En Obsesión Matthew McConaughey es un pescador fanatizado con su rutina que descubre estar habitando una realidad falsa. Calificación: Mala.

02 de marzo de 2019 a las 09:14 a. m.
Mala: razones para no ver "Obsesión", la nueva película de Matthew McConaughey

Por lo menos desde la serie Black mirror, la ficción sobre el simulacro se ha vuelto un género catalogado. Esa domesticación -que estalló con el lúdico capítulo "Bandersnatch"- debería alertar sobre el vaciamiento argumental y un nuevo estado de cosas donde la noción de vivir una vida irreal a lo Matrix o The Truman Show ya no es sorpresa.

La prueba de ese desgaste es Obsesión, el thriller de Steven Knight (Locke) que -fetichistas del desenlace, abstenerse de seguir leyendo- hasta su primera mitad puede aspirar a la absolución por asumirse simulacro de sí mismo: todas aquellas características que están haciendo del filme un espanto se revelan artificio.

Baker Dill (Matthew McConaughey, en modo Rust Cole de True detective pasteurizado) es un pescador tostado y musculoso de pocas pulgas que encara cada día una rutina déjà vu digna de Hechizo del tiempo al partir en su buque Serenity -tal el título original del filme- para pescar un atún gigante con el fanatismo del capitán Ahab y encamarse al ocaso con la experimentada Constance (Diane Lane).

Pero extrañas cosas empiezan a pasar en la isla de Plymouth: la llegada de una engalanada mujer (Anne Hathaway) pronto elucida que Dill no es el verdadero nombre del protagonista, que por si fuera poco esconde además un pasado en Irak y tiene un hijo con la dama. Maltratada por su marido millonario (Jason Clarke), ella le pide a Dill que lo mate a cambio de varios millones, y la encrucijada moral se ve sacudida por la aparición de un hombrecito de lentes, emisario de otro universo.

Los cabos sueltos apuntan hacia el joven Patrick, el descendiente de Karen y Dill enclaustrado frente a su computadora que contacta con su padre en una escena alegórica bajo el mar que deviene literal: ellos “están conectados”, el chico “escucha” a Dill a través de la PC, le advierte Karen.

La fotografía de Photoshop, los saltos exagerados del guion, los planos detalle abruptos y los personajes unidimensionales encuentran una momentánea fundamentación como invención del niño-dios Patrick, aunque la promesa del giro es también virtual: la segunda vuelta de tuerca será peor y comprueba la metafísica de manual de la película, cuyo único propósito parece ser el de exhibir las nalgas de McConaughey y constatar en su contra que la realidad virtual ya es cotidiana.

Obsesión. EE.UU., 2019. Guion y dirección: Steven Knight. Con: Matthew McConaughey, Anne Hathaway y Diane Lane. Duración: 106 minutos. Calificación: Apta para mayores de 16 años, con reserva. Sexo: Moderado. Violencia: Moderada. Complejidad: Nula.