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El mal que está en todas las pantallas

Aunque parezca imposible, el cáncer se convierte en comedia en un puñado de filmes y series. Hoy estrena “50/50”.

15 de marzo de 2012 a las 12:00 a. m.
El mal que está en todas las pantallas
“50/50” no es una buddy movie a la usanza: a raíz de la enfermedad que sufre su protagonista Adam (Joseph Gordon–Levitt), fue rebautizada como “cancer comedy”.

La tendencia parece sacrílega, pero tampoco es para tanto: después de proliferar en dramas devastadores (pensar en La vida sin mí), el cáncer llega a comedia en Hollywood en su indeclinable afán de encontrarle una nueva vuelta de tuerca a sus géneros prehistóricos. En algunos casos el abordaje está próximo al derrape y la vergüenza ajena, en otros alcanza una perspectiva más "seria" y arriesgada del asunto e incluso se suman ficciones televisivas que apuntalan el experimento desde una perspectiva más picaresca o delirante.

Así, la hazaña más lograda en unir padecimiento terminal y ligereza llega hoy con 50/50, una buddy movie (cine de amigos) rebautizada con la aterradora etiqueta de cancer comedy, que recupera la historia verídica de su guionista, Will Reiser, quien vivió (literalmente) para contarla. Éste concibió el argumento junto a su compinche Seth Rogen (Ligeramente embarazada), quien en el filme hace de sí mismo, evocando los difíciles momentos en que acompañaba a Reiser (Joseph Gordon–Levitt) en su enfermedad medular, diagnosticada sorpresivamente a sus veintitantos.

La historia recrea con valentía los inevitables escenarios de hospital con otros más mundanos, amenos y no necesariamente "trágicos": de allí la fortaleza de 50/50, su sobriedad para enraizarse en los vínculos y los pequeños chistes y palmadas en la espalda que pueden acompañar a la contrariedad tan temida, desde el amigo que deschava a la novia engañando al enfermo (que a partir de allí piensa en cambiarla por su tímida terapeuta) hasta el espeluznante episodio del rasurado del cabello, amortiguado oportunamente con tiernas humoradas.

Y es que, en realidad, al cambiar la sintonía del género, la temible enfermedad deja de ser en 50/50 el centro dramático del relato (y por lo tanto el motor de un patetismo incómodo) y se convierte en otra cosa: la metáfora de un hecho extremo que marca la vida de los protagonistas (predisponiéndolos al amor, a la amistad, a revisar los lazos familiares) y hasta una nueva vía narrativa para insuflarle respiro a ese género de relojería que es la comedia norteamericana.

Enfermedad moralMás inclinada al romance y peligrosamente cercana a la cursilería al unir el innombrable mal con el remanido romance paciente–doctor (Kate Hudson/Gael García Bernal), se suma la también en cartelera Amor por siempre que, ya desde su título original (A little bit of heaven, "una pequeña porción de cielo"), alude a su riesgosa (y fallida) propuesta: la de unir el más allá y el más acá en una misma historia, con la exageradamente simpática Whoopi Goldberg haciendo de Dios(a) en las alturas (sí, el chiste "Dios es negra" llega un poco tarde), quien alienta a la blonda protagonista para que se haga cargo de sus severos "problemas" (ser mujer soltera independiente y, lo peor de todo, feliz) ahora que su existencia se acerca a un avisado final.

En una situación similar pero más acertada, Christopher Plummer es el viudo veterano Hal Fields en Beginners (estrenada directamente en DVD), a quien el cáncer de pulmón expulsa inesperadamente del closet ante la sorpresa de su hijo Oliver (Ewan McGregor), que extrae del ejemplo de su padre la entereza necesaria para enfrentar su naciente noviazgo. Como en 50/50, la historia del filme es real, y se basa en el propio padre de su director Mike Mills, que se confesó homosexual a los 75 años.

Y la pantalla chica también ofrece lo suyo: The Big C, que ya va por su segunda temporada, detenta el amargo retrato de Cathy Jamison (Laura Linney) poniéndole un paréntesis a su desenfrenada vida en cuenta regresiva para asumir el aspecto más médico y menos aventurero de su cáncer.

En todos los casos, claro, el fin es el mismo: mantener en vilo la salud de la ficción.

50/50Género: comedia-drama. Dirección: Jonathan Levine. Guión: Will Reiser. Duración: 100 minutos. Con: Joseph Gordon–Levitt, Seth Rogen y Anna Kendrick. Sala: Dinosaurio Rodríguez del Busto.