Llega "El planeta de los simios: Confrontación": Civilización y barbarie
El planeta de los simios: Confrontación continúa la película de 2011 una década después, cuando una raza humana agonizante se choca con la pacífica sociedad simia.
El hombre desciende de los monos, los monos inteligentes descienden de los hombres. Tal continuación de la teoría evolutiva fue la que exhibió El planeta de los simios: Revolución (2011), el filme de Rupert Wyatt que relanzaba la legendaria saga cinematográfica simiesca en plan ciencia ficción apocalíptica. Allí el mono César, interpretado por el ya usual hombre-detrás-de-la-criatura Andy Serkis, veía ascender su coeficiente intelectual de forma desmedida por una droga que le administraba su dueño, el científico Will Rodman (James Franco). La película, inusual en su combinación de blockbuster con historia bien narrada y efectos especiales dosificados, terminaba con los simios fundando su propia civilización entre los árboles ya emancipados del dominio humano, con César como altruista y sabio líder ideológico.
El planeta de los simios: Confrontación, que llega hoy a las salas, retoma aquella trama una década después, en un nuevo escenario mundial: la raza humana sobrevive a duras penas de un virus que ya despuntaba en la primera película, mientras que los primates han seguido adelante con su aldea forestal, lejos de la mirada de los hombres. Como no podía ser de otra manera, el choque de civilizaciones es inminente, y así el hombre en extinción descubrirá para su sorpresa a la sociedad simiesca –una mezcla de gorilas, chimpancés y orangutanes- que vive en completa paz.
Con dirección esta vez a cargo de Matt Reeves (Cloverfield), la renovada saga sigue planteando interesantes espejos en los que mono y hombre se reflejan expectantes: es inevitable pensar a la emergente sociedad primate como una comunidad raramente humana, y a los humanos como especímenes salvajes y primitivos.
Confrontación incluye también a un renovado elenco: a César lo acompaña ahora su esposa Cornelia (Judy Greer), con quien tiene un hijo pequeño. Y entre los humanos destacan Malcolm (Jason Clarke), quien trata de hacer las paces con la especie contraria, y Dreyfus (Gary Oldman), que busca aniquilar a los monos a cualquier precio.
Paradójicamente, el pacífico y empático César –que ya conmovía con su mirada inteligente en la primera entrega- se erige como el ejemplar más humano de este visceral encuentro tribal, característica que tiene a Serkis como eficiente responsable. "Siempre creí que César era un humano en el cuerpo de un mono", reconoció el actor en una nota. Serkis le da vida al fantástico protagonista con la técnica del performance capture, como lo hizo antes con Gollum en las sagas de El Señor de los Anillos y El Hobbit, con King Kong en King Kong o el borrachín Capitán Haddock en Las aventuras de Tintín.
El lenguaje humano, que César aprendía a dominar en Revolución, se volverá capital en la nueva relación entre simios. "César es un marginal, un marginal en su propia piel. Y aunque funda esta sociedad de simios él es probablemente el más humano de todos. Él comienza a usar cada vez más el lenguaje humano, y alienta a los demás simios a que utilicen el lenguaje como una forma de comprensión entre ellos", continúa Serkis.
"Cuando César decía \'¡No!\' en Revolución me volvía loco. Era muy excitante para mí ver a los simios aprender a hablar -reconoce el director Reeves-. En la primera película pronunciaban sólo tres ó cuatro palabras, y es que queríamos que haya un continuum progresivo hasta la película de 1968, en la que ya todos los monos están conversando".
Filmada entre Campbell River, una isla de Vancouver, y Nueva Orleans –aunque el escenario sigue siendo San Francisco- este relanzamiento y a la vez precuela de la original
El planeta de los simios
vuelve a sentar las bases de una próxima secuela, separándose y a la vez confiando en la chispa de la mítica franquicia protagonizada por Charlton Heston. "
El planeta de los simios
original fue un sinónimo de mi infancia. Me quedé tan obsesionado después de mirar esa película. Todo lo que quería era convertirme en mono. Estaba encantado con el maquillaje de John Cambers y de ver a gorilas con pistolas montando en caballos. Era una imagen poderosa", expresó Reeves.
Si bien el contexto y el planteo de esta nueva franquicia es distinta, conecta con la anterior en el respeto por una historia de corte clásico que no confía sólo en la potencia de los efectos especiales, aunque sea en ellos en donde cimienta secretamente su evolutiva revolución. Dice Reeves: "Todas las preguntas que plantea la película son emocionales. Una de las razones por las que quería contar esta historia es su profundidad emocional. No quería simplemente a un par de tipos diciendo \'vamos a ver cómo los simios destruyen a los humanos\'. La cinta no trata sobre eso, la cuestión va más por cómo harán estas dos familias para evitar aniquilarse una a otra".
El equilibrio entre técnica y emoción hacen de la saga de Fox un espécimen inusual, un combo revolucionariamente primitivo que pretende civilizar a las bárbaras audiencias.
Acción - ciencia ficción.
EE.UU., 2014. Guion: Rick Jaffa, Amanda Silver, Mark Bomback. Dirección: Matt Reeves. Con: Gary Oldman, Keri Russell y Andy Serkis. Duración: 130 minutos. Apta para mayores de 13 años.

