Laura Ortiz, protagonista de la película cordobesa "Soleada": "Va a haber mucha identificación femenina"
Laura Ortiz protagoniza Soleada, el esperado debut de la cordobesa Gabriela Trettel. Allí encarna a una madre de familia acechada por una crisis interna. La película se estrena este jueves.
Antes de que las siete letras de Soleada hagan su aparición en la introducción, la palabra "sola" se deja ver como una anticipatoria instancia suspensiva. Ese contraste entre título radiante y aislamiento de mujer eclipsada que aborda la historia marca el eje ambivalente del largometraje debut de la cordobesa Gabriela Trettel, filme que estrena esta semana después de un esforzado trabajo de una década. Adriana, interpretada por Laura Ortiz, llega junto a su marido (Víctor Acosta) e hijos adolescentes (Valentina Ayen y Juan Croce) a una casa familiar en las Sierras Chicas donde se instalan para pasar el verano. La temporal ausencia del marido desdoblará al filme en la iniciación de los jóvenes por un lado y la deriva de la protagonista por el otro, que se acerca a un hombre (Andrés Rivarola) a la vez que suena la versión de Luna cautiva de Raly Barrionuevo con el folklorista tocando en escena.

Salvo una escena de dramatismo ulterior nada está subrayado en la delicada y sigilosa Soleada, que teje su suave tensión en ese borde movedizo donde se debaten luz y sombra, verano e introspección, familia y soledad. Lo soleado, en todo caso, está en la calidez de la aproximación, un naturalismo cuidadosamente construido por Trettel, su equipo y el experimentado director de fotografía Hugo Colace (La ciénaga, El lado oscuro del corazón) y en el que Ortiz asume un rol decisivo, sugiriendo el debate cerrado de Adriana con pocos gestos y vacilaciones. La actriz, conocida en la escena teatral independiente por el dúo clown Las Pérez Correa que integra junto a Julieta Daga, también hace su debut protagónico en el cine con Soleada; antes había hecho un papel secundario en la producción riojana El bumbúm de Fernando Bermúdez, que se verá de manera oportuna el 10 de marzo en el Archivo Provincial de la Memoria por el Día de la Mujer.

Seleccionada en Soleada tras dos castings separados por un lustro, Ortiz también experimentó el alargamiento del proyecto de la directora del corto Ana (2006), que finalmente entró en rodaje el año pasado en cuatro semanas intensas en las que participó un staff fijo de 40 personas. Para Ortiz fue sobre todo clave la labor de la directora de actores Gabriela Aguirre, que la ayudó a mirarse en los monitores y ajustar las transformaciones internas que va atravesando su personaje.
Del trabajo de Trettel señala: “Gabi tenía en claro lo que quería, es muy buena capitana de barco. Ella sabía la historia que quería contar y sin embargo eso no le impidió escuchar otras propuestas, algunas cosas que fueron pasando en la filmación con los personajes y sus vínculos. La Gabi tiene una mirada sensible de la mujer y el arte, se detiene a mirar las pequeñas cosas, le gusta trabajar con los detalles, la parte íntima de las personas. Hasta que no veía la escena como la había imaginado no pasaba a otra. El cine independiente tiende a hacer todo apurado pero ella y Hugo se tomaron su tiempo. Se contó desde lo quieto y simple, la cámara dialogando con la intimidad”.
Rayo de sombra
No sólo compañeras en el debut y en el obrar extendido en el tiempo, Trettel y Ortiz compartieron en distintos momentos el estado emocional de la protagonista, la directora al componer el guion y la actriz en pleno rodaje: “Coincidió con una etapa personal en que me veía identificada con el personaje, sin embargo las resoluciones que yo le iba dando a mi situación eran otras, entonces había mucho de conversar sobre qué rutas tomar cuando alguien está en esa situación de crisis. No había que llevarla para un solo lugar, había que quedarse más bien en esos espacios de duda, de qué me está pasando, que se viera la pregunta en sus gestos. La película no pretende bajar una dirección, mostrar un rumbo o una fórmula, lo que se muestra es un estado de duda. Yo entré en un submundo de silencio, necesitaba atenderme”, reconoce Ortiz.
Y completa: “Me costó también irme del personaje. El día que terminé la última escena casi que no pude sacarme el vestuario, me habían puesto unos alargues en el pelo, unos apliques, fue difícil sacarlos. Me empapé de ella cuatro semanas. En el quilombo del set pude hallar mis momentos”.
Si bien Soleada tiene su cuota de actualidad en las vacaciones serranas, los hijos absorbidos por los celulares y el baile de boliche o salón popular, Ortiz asume que su historia de frágil extrañamiento es femeninamente universal. "Refiere a muchas mujeres no solamente por la edad sino por ciertos lugares que las mujeres ocupamos dentro de una estructura familiar, una familia tipo. Es la historia de una mujer que lo tiene todo para ser feliz y que por una situación particular con su marido entra en estado de pregunta. Todos pasamos por esa interrogación, pero como madre o mujer más todavía, porque pareciera que una tendría que tener respuestas para todo. Es lo que le pasa a Adriana. Los hijos, el marido, la casa dependen de ella o al menos ella siente eso. Por qué una tiene que saberlo todo, por qué no entrar en duda o meterse en un camino de búsqueda. Es un buen espejo para mirarse. Va a haber mucha identificación femenina", señala.
Por lo pronto Soleada se asoma en el horizonte cercano, extendiendo su silueta hacia el futuro. Ortiz: "Ahora va a los cines del país, después recorrerá algunos festivales. Lo importante es que la gente vaya a verla, así dura más en la cartelera. Yo pienso que a Soleada le espera una larga vida".
Soleada. Drama. Guion y dirección: Gabriela Trettel. Con: Víctor Acosta, Santiago Argüello y Valentina Ayen. Montaje: Martín Sappia. Duración: 78 minutos. Apta para todo público.
Salas. En Córdoba se exhibirá en las salas del Showcase Cinema Villa Cabrera, Cines Gran Rex Córdoba y Dinosaurio Mall Ruta 20 y Alto Verde.

