Festival de Cannes 2015: Una nueva candidata en puerta
Una columna de Roger Koza sobre lo que acontece día a día en el prestigioso festival de cine francés.
Ver para creer: desde las 7:50 de la mañana, a medida que se va llegando a la imponente entrada del teatro Lumière, ya están los penitentes de la cinefilia, aquellos que no tiene acreditación y piden por una entrada. Ahora está de moda usar una tablet con el título de la película requerida. Y la retórica en boga es la que explota el deseo de aprender: "Soy estudiante de cine y le pido una invitación". Son prácticas incomprensibles fuera de este contexto.
El martes, tres directores argentinos que nada tienen que ver entre sí fueron noticia en Cannes. Pino Solanas dejó por unos días los vertiginosos días de campaña y estuvo presente en Cannes para la función de Sur, ahora digitalmente restaurada. Solanas en Francia es una leyenda de otro tiempo y es por eso que su filme se exhibió en Cannes Classics.
Otro director que pasó por una sala del Palais fue Gastón Solnicki, que presentó 10 minutos de Filosofía para princesas ante varios candidatos dispuestos a financiar nuevas películas, en el contexto del BAL, el laboratorio de apoyo a nuevos talentos que suele hacerse en el Bafici y que elige algunos proyectos para darlos a conocer en el festival de festivales. Ariel Rotter también exhibió unos minutos de La luz incidente.
El gran regreso de Jia
Carol, de Haynes, y Mia Madre, de Moretti, eran hasta ahora las candidatas a llevarse la Palm D\'Or, pero hoy se estrenó Mountains May Depart, de Jia Zhang-ke, que, frente a la mediocridad generalizada de una competencia en la que se ven cosas como Sicario y Mon Roi resulta una película de otra liga. La simpatiquísima Zhang Tao, un axioma femenino de todas las películas del director de Naturaleza muerta, empieza bailando Go West, de Pet Shop Boys. Es 1999. La escena es formidable y tanto el título de la canción como la canción en sí son signos constituyentes de este melodrama y drama familiar que no es otra cosa que una lectura sobre las transformaciones de China, el país que ha inventado y encarnado un oxímoron inconcebible décadas atrás: el comunismo de mercado.
Dividida en tres episodios que tienen lugar en 1999, 2014 y 2025, lo que empieza como un triángulo amoroso entre Tao y dos hombres se transforma en la separación de una madre de su hijo y posteriormente la juventud de éste en un futuro bastante verosímil en el que los chinos ricos eligen vivir en el extranjero y desean devenir anglosajones. Jia es una especie de Tucídides con una cámara. Si alguien quiere entender qué es China hoy y por qué es como es, debería revisar toda su obra. Jia es el gran biógrafo del pueblo chino, cuya identidad volátil encierra un fenómeno global propio de este siglo y cuya influencia futura en el mundo se teme.
En el desenlace, Tao volverá a bailar el tema inicial. No será en una fiesta, sino en un paseo a la tarde mientras cae la nieve. Será una de las imágenes que muchos de los asistentes al festival recordarán durante todo el año.

