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Espejito, espejito: Reflejos de maldad

Se estrena "Espejito, espejito", versión en clave comedia de 'Blancanieves', con Julia Roberts como la reina malvada.

05 de abril de 2012 a las 12:52 a. m.
Espejito, espejito: Reflejos de maldad
Julia Roberts y Lily Colllins en una escena de 'Espejito, espejito'.

Son las ironías del tiempo, o al menos de la edad: a años luz de su jovial y simpático rol en Mujer bonita, Julia Roberts pasa a ser la reina pérfida de Blancanieves en Espejito, espejito, la reescritura del cuento de los hermanos Grimm en versión comedia moderna y visualmente apabullante que se estrena esta semana en la cartelera local. Filme que llega en el contexto de un conjunto de ficciones (la serie Once upon a time, que recupera el mito de Cenicienta, o la próxima a estrenarse Blanca Nieves y el cazador, con Kristen Stewart en el papel de la célebre heroína) que retornan a los viejos cuentos de hadas para extraer nuevas y lustrosas leyendas.Y la "mujer bonita" es en este caso la poco conocida Lily Collins (Un sueño posible), quien encarna a una fabulesca Blancanieves de cejas tupidas, que como siempre despertará el odio desproporcionado de la Reina al conquistar el corazón del Príncipe Alcott (Armie Hammer), a quien la malvada entrada en años también requiere. Así, la desaparición del rey viudo hace que madrastra e hijastra queden enfrentadas en una batalla campal entre juventud y vejez, inocencia y experiencia, ingenuidad y perversión; de un lado de la contienda acompaña Brighton (Nathan Lane), el asesor de la Reina, y del otro los bulliciosos siete enanos, que aportan su cuota de diversión (y que ya no son esforzados mineros, sino descarados bribones).El filme, ya desde su título narcisista, evoca entonces la irreparable y contemporánea angustia de quien se sabe lejos de épocas faciales y corporales más felices y que, como la Reina, hace todo por recuperar, recurriendo a avispas, sanguijuelas y gusanos como lejanos y biológicos sucesores de las modernas cirugías e implantes de bótox, mirándose una y otra vez al espejo con ansias de una juvenil eternidad. Tal es el planteo en forma de comedia "femenina" de Espejito, espejito, cuyo tono ligero y edulcorado oscila en la cornisa entre los guiños a un público adulto y a la vez infantil sin apuntar a ninguno de los dos específicamente, ambigüedad que le fue reprochada por muchos y que la siempre amplia y universal etiqueta "apta para todo público" viene a compensar.A los ojosMás allá de ese aggiornamiento con los tiempos presentes que plantearon los guionistas del filme (Melissa Wallack y Jason Kellerm, quienes también incorporaron alusiones a Robin Hood en un botín birlado a los ricos para entregarlo a los pobres y a La Cenicienta, en un añorable baile romántico con salón lujoso), la mayor apuesta del filme es de raigambre visual: el director indio Tarsem Singh es conocido por sus desplantes neo–barrocos, exuberantes y cliperos que ya entregó en La Celda (2000), The Fall (2006) y el más reciente Inmortales (2011).Y de hecho Singh inició su carrera filmando clips musicales de bandas como R.E.M., para la cual el realizador concibió el video de Losing my religion en la década de 1990, en sí una perfecta síntesis kitsch de su futura impronta autoral en la que todo puede caber en pantalla: desde ruinas ancestrales hasta bandidos armados pasando por desconcertantes realidades virtuales y poderosos guerreros mitológicos. En Espejito, espejito, Singh aprovecha el consabido imaginario de castillos, bosques encantados y paisajes nevados de cuento de hadas para darle una nueva vuelta de tuerca a su opulencia estética, que para algunos puede resultar mágica así como para otros un embriagante empacho.Dentro de esa ambiciosa apuesta visual, destacan también los vestuarios de la prestigiosa diseñadora japonesa Eiko Ishioka (fallecida a comienzos de año), encargada en su momento de los góticos atuendos de Drácula de Francis Ford Coppola, y cuyos excéntricos y más brillantes aportes para Espejito, espejito merecieron que el filme fuera comparado con una versión blanquecina de la más tenebrosa Alicia en el país de las maravillas de Tim Burton.CuestionamientosA la hora de la verdad, la crítica estadounidense no fue piadosa con la cinta de Singh, a la que le reprochó el quedarse a medias en su relectura canchera y posmoderna del cuento de los Grimm, aspecto que la película tal vez descuida al focalizarsen tanto en el terreno de lo sensorial. Pero la mayor fuente de objeción recayó de todos modos en el protagónico de Lily Collins, hija del músico Phil Collins y hasta ahora actriz de filmes menores como Un sueño posible (2009), Priest (2010) y Abduction (2011), que al parecer no le hace honor al fantástico rol de la angelical Blancanieves.   Collins, definida por un periodista británico como "Audrey Hepburn con las cejas de Liam Gallagher", ostenta justamente unas notables cejas pobladas que generaron un álgido revuelo en los foros, para algunos signo de auténtica belleza y para otros un frondoso detalle de mal gusto: golpe bajo para una tímida Blancanieves que tiene que competir con una espléndida Julia Roberts, a la que el famoso "espejito" no le hace demasiada falta: por más mala que sea, ella sigue siendo una "mujer bonita".

Despiece: Blanca Nieves y el cazador: Nieve oscuraCon sólo unos meses de diferencia, llegan a la pantalla grande dos filmes dedicados a revisitar el mito de Blancanieves. Al presente estreno de Espejito, espejito se le añadirá a mitad de año el desembarco de Blanca Nieves y el cazador, versión a cargo del debutante Rupert Sanders que promete ser más oscura y violenta que la más azucarada que estrena ahora; la heroína está encarnada en la cinta por Kristen Stewart, quien lleva encima una armadura símil Juana de Arco con la que batalla para vengarse de los años de encierro a los que la sometió la maligna Reina (Charlize Theron), en un contexo salvaje y medieval en el que también destaca el "cazador" del título (Chris Hemsworth). El filme, uno de los más esperados del año, promete extenderse en una exitosa trilogía.