Especial "Batman vs. Superman": Titanes en el ring
Batman y Superman son el alfa y omega de los superhéroes. Qué los diferencia y qué los identifica de cara a su encuentro en el cine, en la película que se estrena esta semana.
Si la división DC-Marvel marca a fuego la historia del cómic de superhéroes estadounidense, Batman y Superman –ambos de DC cómics- suponen el alfa y omega del género, los popes en el arte de vestir capa y botas. De esa alteridad radical que va de los colores de los uniformes a una manera de entender la moral y un método de hacer justicia es que se aprovecha Batman vs. Superman, un crossover que se ha replicado de mil maneras en las historietas y que ahora llega como estruendosa novedad en la era en que los superhéroes salvaron a Hollywood de la sequía de ideas.
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La carnada se sitúa en el tribunero "Versus" que opone a los dos héroes y por tanto en la suposición de que el conflicto radica sobre todo en una oposición de personalidades. La virtual riña de gallos nerd que sugiere la película invita a adivinar que la gran mayoría se pondrá de lado del hombre murciélago, uno de los íconos más cool –con el Hombre Araña- que ha dado la tradición superheroica.
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De carácter más complejo y amoral que el unidimensional Superman, Batman siempre contó con la ventaja de su crudo realismo, la decadencia que arrastra junto a sus tenebrosos archienemigos y la corrupta Ciudad Gótica que hace de escenario de sus acciones. La tendencia de época hacia el cinismo, la violencia explícita y la sensación de fin de mundo acompaña bien al personaje creado en 1939, al punto que el filme promete un Superman más "oscuro", como si el extraterrestre de Kriptón y su moral blanca fueran hoy la auténtica anomalía.
Ambos son huérfanos, combaten el mal y ocultan su identidad bajo un alter ego civilizado. Por lo demás, todo los diferencia. Superman es un boy scout de traje colorido, peinado prolijo y superpoderes sin más límite que la kryptonita mientras que Batman es opaco como la fea criatura que representa, ejerce la justicia con ambivalente mano propia y no tiene más dotes físicas que las de un atleta consumado. En suma, Batman es un humano extraño y Superman un extraño más humano que todo humano y es su inusual encuentro el que más ilumina el consabido contraste.
Renovados para un siglo 21 habituado al digital, los titanes se preparan para eclosionar en el ring de la pantalla con el tenor de antiguos dioses de la biblia pop, aunque en última instancia tengan mucho más en común entre sí que con la ociosa audiencia que los contemplará pochoclo en mano.

