Entrevista con Nicolás Vázquez: un playboy total
Nicolás Vázquez se entrevistó con VOS y habló de todo. De su protagónico en el filme Por un puñado de pelos, de cómo abordó el humor absurdo de la película y de su actual personaje en Mis amigos de siempre. Mirá.
Será por el acento, algunos tics gestuales o cierta estampa de porteño piola, de esos con los que uno se pone a hablar del clima en la cola del súper, que Nicolás Vázquez se ganó un espacio en la ficción televisiva, en papeles de personajes similares, una especie de punto equilibrado entre el histrionismo de Nicolás Cabré y la pose de Mariano Martínez. Ahora, se estrena la primera película protagonizada por él, Por un puñado de pelos, en simultáneo a la emisión de la tira que lo tiene en pantalla cada noche, Mis amigos de siempre.
Si en el programa de Pol-K Vázquez vuelve al personaje bonachón y al humor costumbrista, en la nueva película se pone a las órdenes de Néstor Montalbano (Soy tu aventura, Pájaros volando), en una comedia absurda y con un personaje que quiere pero no siempre puede ser un Don Juan ganador. En el filme, encarna a Tuti Turman, un joven que disfruta de los beneficios de su padre millonario: tiempo libre, un auto deportivo, noches de excesos, caprichos. Pero hay algo que el dinero no puede comprar: el pelo. Tuti tiene una brillante calvicie contra la que no hubo tratamiento posible. Y aunque se esmere en suplantar con carisma su falta de pilosidad, no deja de ser una versión calva de Eber Ludueña.
La historia dará un giro cuando descubra en un pequeño pueblo una cascada milagrosa que logrará que crezca su pelo pero también su ambición. El alcalde del pueblo, como una especie de némesis melenudo de Tuti, está interpretado por Carlos "El Pibe" Valderrama, que también se prueba aquí como actor. "Había visto las otras películas de Montalbano, conocía su cine, la locura con la que se maneja. Apenas me llamó para decirme que tenía que hacer un papel de pelado, con Valderrama, me sumé enseguida", cuenta Nicolás.
–¿Cómo es tu personaje? ¿Su calvicie es parte clave de la comedia o él la vive como un drama?–Tuti es un playboy total, pero es un nene de papá, un pibe que carga con la mirada del viejo. Es inseguro, tiene la plata del padre pero no le sirve ni para el pelo. Parece un tema superficial, pero para este joven es durísimo. El tema es de humor absurdo, pero él lo vive como algo terrible, aunque a cara de perro: tiene tres pelos que se los peina como si tuviera la melena de Kempes, se hace el canchero, sale de joda, come sushi. Pero cuando consigue tener cabello piensa que puede convertirse en millonario, alejarse del viejo, aprovecharse del pueblo.
–¿Fue complicado mantener el look en la filmación?–Me levantaba a las cuatro y media de la mañana para la sesión de maquillaje y la falsa pelada. Después había que bancar ese look todo el día, con sol, sombra, frío. Toda la película fue complicada, con poco presupuesto, rodando en tiempo récord, a 1200 metros de altura en una montaña, cerca de Los Comechingones, Salto de Tigre, en San Luis. Son lugares a los que no se puede acceder con camioneta, y pasábamos 16 horas filmando. Creo que también le tengo mucho amor a esta película porque costó hacerla.
Pasión de fútbol
Para cualquier chico con medio gen futbolero, conocer a "El Pibe" Valderrama puede ser una epifanía deportiva. Para Vázquez también. "Me sorprendió para bien conocerlo, –evoca–. Soy fan de él, empezamos hablando mucho de fútbol, sobre todo del cinco a cero de Argentina-Colombia en las eliminatorias del mundial. Para mí, fue reconfortante hablar con alguien que sabe tanto de fútbol. ¡Es el Messi de Colombia! Montalbano lo eligió sin casting previo, confió en él, viajó a verlo y lo convenció".
–¿Cómo fue el trabajo con el director? ¿El guion se respeta mucho o hay vía libre para la improvisación?–Se respetó mucho el guion, lo fuimos cambiando a medida que nos encontrábamos probando el personaje, para ver su transformación, y en esos momentos teníamos libertad para meter algunas cosas nuevas, como en la escena del auto, en la que metí un gag. Pero siempre las cosas llegaban craneadas al set, él tiene la película en la cabeza.
–¿Y el salto del registro de humor costumbrista al absurdo–Yo me tomo con el mismo compromiso todo. La diferencia es el registro del absurdo, que subraya menos que la TV, se explica menos, es más sutil, el humor está en la situación. Si nos pasábamos con el registro, nos deteníamos. Lo importante era que la historia fuera creíble.
En
Mis amigos de siempre
(lunes a jueves a las 21.30, por El Doce), Nicolás interpreta a Manuel, un personaje bien distinto al de la película. No sólo por su frondosa cabellera, sino porque es generoso, sufrido y vive ajustando el cinturón. Manuel es el dueño del bar en el que "la pandilla" pasa buena parte del tiempo de ocio y está secretamente enamorado de la mujer de su amigo, Rocío (Agustina Cherry). Habrá novedades en los próximos capítulos, según adelanta el actor.
"Mi personaje arrancó contando que está enamorado de la mujer de su mejor amigo y, a esta altura, está presionado y tiene que decirlo. Ya le dijo a Rocío que la ama, que es muy fuerte. Lo que se viene es heavy porque se hace todo muy difícil", adelanta. Y evalúa que es una situación que le sucede a muchos de los que siguen el programa de TV, y ese reflejo explica en parte que tenga sus seguidores.
Y añade: "En tele hice mucha comedia y esta es la primera vez que toco una vibra dramática, Manuel es uno de los que más sufre y más sufrirá, el tener tantas escenas dramáticas me pone feliz porque es una oportunidad de mostrar ese costado".
También asegura que el guion de Mis amigos de siempre no está atado a la respuesta del público, porque graban apenas 10 capítulos adelantados a la emisión. El programa tiene un promedio de 10 puntos de rating por día (menos que Señores papis pero más que Somos familia) y el actor considera que la respuesta del público es buena, por varios motivos: "Por el tema, nos comparan con La banda del Golden Rocket. Los amigos son la familia que uno elige y por eso estas ficciones enganchan".

