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Entrevista con Juan Villegas: canciones para los días de la vida

Entrevista con Juan Villegas, el director que estrena este jueves la película Victoria, que sigue la vida diaria de una cantante de música popular.

12 de julio de 2015 a las 01:30 p. m.
Entrevista con Juan Villegas: canciones para los días de la vida
Las películas de Juan Villegas se verán en una retrospectiva del Cineclub Hugo del CArril.

La amabilidad en el cine y fuera de él no es la regla. Sentarse en una butaca por unos 70 minutos y espiar la vida cotidiana de una cantante exquisita resulta no menos que un reparo frente a tantas películas que insisten en la crueldad, el desprecio y la fealdad. Eso no quiere decir que Victoria, la nueva película de Juan Villegas, que no es otra cosa que un retrato sobre Victoria Morán, una prodigiosa intérprete de música popular (de culto), produzca un efecto de evasión frente al mundo circundante. El arte musical es aquí una forma de habitar en el mundo, además de una elección profesional y vocacional. La nueva película de Villegas se verá desde el jueves en el Cineclub Hugo del Carril, donde también se presenta una retrospectiva de sus filmes (Sábado, Los suicidas, Ocio).

En Victoria, Villegas se limita a seguir por unos días las actividades domésticas y artísticas de Morán. Como madre, Morán lleva a su hija a la escuela y prepara los almuerzos; como hija, comparte una noche cantando dos canciones con su padre; como docente, enseña a entonar y a entender la libertad interpretativa con la que cuenta un cantante al aproximarse a una canción; como profesional de la música, se la ve ensayar y grabar un nuevo disco tras mucho tiempo de no haber grabado nada y solamente presentarse en vivo. No es fácil para los músicos independientes sostener una carrera. He aquí una prueba fehaciente.

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Lo extraordinario en el cine consiste en divisar en lo ordinario instancias de legitimación de los actos que escriben los días de la vida. La música es una invención hermosa. La vitalidad de Morán proviene del lugar que ella le asigna a la música en su propia vida. Es una experiencia accesible y reconocible, lejos de los estereotipos con los que el cine suele mirar a los músicos.

–Sus películas son muy diferentes entre sí. Era difícil imaginar una película como Victoria si uno tiene en cuenta títulos como Sábado y Ocio.–Me hace feliz buscar cosas distintas en cada película. Siento que el mundo es tan vasto que me parece una picardía imperdonable intentar hacer cada vez la misma película, desarrollar los mismos temas o incluso plantear las mismas búsquedas estéticas. Lo respeto y acepto en otros directores. En muchos casos, lo admiro. Pero no me interesa a mí seguir ese camino.

–¿Cómo llegó a filmar Victoria?–La música es un mundo que me interesa muchísimo. Y hacía tiempo que venía con ganas de filmar a músicos. A Victoria Morán la conocí como espectador, hace ya muchos años. Yo era (y soy) un gran admirador de Nelly Omar. Y vi en ella una continuación de su legado como cantora. Pero había algo más. Victoria es prácticamente de mi misma generación. Y tenía la sensación, al verla cantar, de que ella estaba ejecutando una música del pasado (el tango), pero que la convertía en un hecho artístico en tiempo presente. Y tuve la intuición, en algún momento, de que yo me sentía igual con respecto al cine. Es una idea bastante melancólica. Sin embargo, curiosamente, en mi caso se ha convertido en algo muy liberador. Nunca fui más libre haciendo una película.

La película de Villegas que se estrena en el Cineclub es \'Victoria\'.
La película de Villegas que se estrena en el Cineclub es \'Victoria\'.

–¿Cómo organizó su película teniendo en cuenta que es el registro cotidiano de la vida de una cantante?–Una vez que tomé la decisión de hacer la película y empecé a conocer a Victoria, tuve que decidir qué recorte iba a hacer de su vida. Un personaje puede admitir, siempre, infinitos relatos posibles. Yo tenía que elegir uno. Descubrí que me interesaban tres cosas de ella. En principio, como señalé antes, su vínculo como artista con un arte que no es de este tiempo. También me propuse hacer un retrato de lo que implica ser un artista independiente, que en el caso de ella se manifiesta no sólo en la autogestión sino también en la elección del repertorio. Y, por último, me parecía importante generar una reflexión acerca de las relaciones entre lo doméstico y lo profesional, entre el dinero y el arte, entre lo público y lo privado. Eran muchos temas, pero de alguna manera todos conectados y entrelazados.

–Usted consigue literalmente ser parte de la vida de Victoria. Usted (de)muestra la relación de la vida con el arte. ¿Cómo pensó filmar la experiencia musical? Filmar la música hoy es indefectiblemente transitar la lógica del espectáculo. Usted tomó otro camino.–Me interesa la idea del folcklore. No desde lo pintoresco ni desde el costumbrismo. Sino la de un arte hecho desde lo cotidiano, desde el día a día, desde lo doméstico. El folcklore como un amateurismo esencial. Hay alguien que canta, que agarra una guitarra y canta. Pero como quien respira. Por su propio placer y por el placer de los que lo rodean. Y, de pronto, alguien trasciende. Porque descubre que son muchos los que quieren escucharlo. Y logra vivir de eso. Pareciera que esa idea del folcklore está desapareciendo. Mi película pretende ser un humilde homenaje a eso. Y pienso algo más. Tal vez el cine, por primera vez en su historia, puede recuperar esa idea del folcklore. Hoy cualquiera puede hacer una película. Las herramientas técnicas están al alcance de cualquiera que quiera disponer de ellas. Esto es inédito en la historia del cine y creo que algo nuevo y bueno va a surgir de esta circunstancia.

–Usted pone atención a la gestualidad facial del músico y no tanto a su destreza expresiva respecto de sus instrumentos externos. ¿Estas decisiones responden a algo en particular?–Hay un momento de El dependiente en el que el protagonista corre, con mucha agitación, por las veredas del pueblo. Favio lo cuenta con un primer plano muy cerrado. Su explicación, en una entrevista, fue que el sentía que "uno corre con la cara, no con las piernas". En el caso de los músicos, creo que sucede algo parecido.

–A través de una entrevista que un periodista le hace a Morán usted parecer sugerir una relación entre la experiencia de un músico independiente y un cineasta de igual condición.–Fui descubriendo que al describir las dificultades de Victoria para sostener su independencia e intransigencia artística estaba hablando también de mí y de tantos otros colegas. Cuando realizaba la corrección de color de la película, que se hace mirando la totalidad de su duración pero sin sonido, descubrí, con cierta sorpresa, que Victoria y los demás personajes están la mayor parte del tiempo sonriendo. Hasta ese momento no me había dado cuenta. Creo que es una película hecha desde la felicidad, no desde la queja. Eso no significa que uno deba resignarse a condiciones y situaciones injustas, pero he aprendido que la lucha para cambiar las cosas debe plantearse desde la aceptación de la realidad. Y que la felicidad es posible aun en circunstancias adversas. Diría más: la verdadera felicidad es la que nos permite enfrentarlas y atravesarlas.

Victoria

Documental

Dirección: Juan Villegas. Con Victoria Morán. Apta para todo público. Duración: 70 minutos. De jueves a domingo, en el Cineclub Hugo del Carril (San Juan 49). El sábado, a las 20.30, función especial con presencia del director.

Además, el Cineclub presenta una retrospectiva de Juan Villegas tmbién de jueves a domingo, con las películas Sábado, Los suicidas, Ocio y cortometrajes. Aquí los días y horarios de funciones.

El director también dicatará un workshop  para proyectos cinemaográficos en desarrollo, junto a Celina Murga, que comienza el 18 de julio y tendrá cuatro encuentros. Más información en cineclubmunicipal.org.ar o al teléfono 433-2463.