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Encuentros lejanos

Nuestro comentario de la película "Mar Negro". Calificación: "Buena".

31 de agosto de 2012 a las 12:00 a. m.
Roger Koza (Especial)
Encuentros lejanos
Angela viene de Rumania y es contratada para cuidar a Gemma.

Es lógico que la inmigración (ilegal) se haya convertido en un tema cinematográfico recurrente; en menos de 14 días pasan por nuestra cartelera El gran río, Figuras de guerra, Amigos intocables y ahora Mar negro, lo que constituye una comprobación empírica de esta inquietud sociológica y malestar de la globalización que el cine registra y retrata.La tercera película de Federico Bondi posee una virtud ostensible: el director respeta a sus personajes, y éstos son personas y no, como por ejemplo en Amigos intocables, axiomas de una fantasía de hombres blancos y una conversión ficcional de sus culpas. La bella Ángela, que viene de Rumania y busca una mejor remuneración en Florencia, Italia, y Gemma, una anciana italiana de muy buena posición económica, que acaba de enviudar y está enferma, son criaturas verosímiles.El hijo de Gemma vive en Trieste y Ángela será contratada para ser su cuidadora permanente. Al principio, Gemma parece una arpía irredimible, y Ángela intentará sobrellevar con paciencia el carácter de su empleadora.

La cotidianidad las obligará a un acercamiento, y si bien no se trata de una amistad y las diferencias son inconmensurables (el novio de Ángela gana 100 euros por mes en Rumania; la señora de la casa no es precisamente una jubilada necesitada), sus mundos literalmente se cruzarán, incluso habrá un viaje inesperado a la tierra de Ángela, que bien puede remitir al pasado de Gemma y la historia pretérita de Italia.

Los sólidos trabajos de Ilaria Occhini y Dorotea Petra se destacan debido a una puesta en escena austera. Algunos pasajes clave se filman con la distancia justa y en un solo plano. El humanismo discreto de Bondi no apela ni a grandes emociones ni menos aún a una corrección política dispuesta a vender esperanza a cualquier precio. Si bien "todo pasa", como dice Gemma, para la mayoría de los hombres la vida es dura. Y Mar negro no miente.