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“El movimiento”: radiografía de la pampa del siglo 21

En “El movimiento”, filme de Benjamín Naishtat, un despiadado caudillo recorre la llanura argentina y busca adherentes para su indefinido proyecto político. Calificación: muy buena. 

19 de marzo de 2016 a las 03:06 p. m.
Roger Koza
“El movimiento”: radiografía de la pampa del siglo 21

“1835. Argentina. Anarquía. Peste” es lo primero que se lee y se ve. Luego vienen los preparativos para un fusilamiento tan impío como siniestro. El registro de su cumplimiento no es caprichoso; la considerable distancia del registro habla de una forma de filmar la violencia. Además, en esa escena preparatoria se habla de “un movimiento” y de un innombrable al que se lo califica de una “bestia negra”. Debido al inicial señalamiento epocal, es ineludible asociar los actos en cuestión con La Mazorca, la famosa organización parapolicial del período, y con el segundo gobierno de Juan Manuel Rosas. Al controversial gobernador no se lo nombra jamás, pero sí se lo puede observar fugazmente en un retrato sobre una pared.

Inmediatamente después, tomará el liderazgo del filme el endemoniado adalid (interpretado por Pablo Cedrón) de esta facción en defensa de “el movimiento”. Despiadado y convencido, el caudillo recorre la infinita y desolada pampa argentina buscando víveres y riquezas para la tropa y sumar también adherentes al indefinido proyecto político que representa. Hay que vencer la anarquía y restituir la pureza, conceptos paradójicos que se repiten en la retórica del líder.

El movimiento es físicamente fascinante. El formato 4:3 y la elección del blanco y negro intensifican el anacronismo del lenguaje de los personajes y el tono expresionista que parece sintonizar con los desvaríos del personaje de Cedrón. La dialéctica entre los planos cerrados de los rostros y los planos abiertos en las locaciones se duplica en un duelo entre la luz y la oscuridad. Todo luce como si se tratara de una contienda de fuerzas malignas nacidas de un magma tenebroso.

La dificultad reside aquí en cómo la Historia y la historia se entrecruzan. Naishtat apuesta por un anacronismo radicalizado en su representación que en su distancia insalvable intenta interpelar el imaginario nacional de nuestro tiempo. La operación formal se evidencia en el final, cuando los rostros del pueblo miran a cámara y en el fondo del plano se divisa una moto o un automóvil. Ese giro poético que remite directamente a La comuna de Peter Watkins establece un lazo entre lo pretérito y lo actual.

El director de Historia del miedo sacrifica la Historia para materializar las desordenadas impresiones que atraviesan el inconsciente tormentoso de nuestro tiempo. La negación de la violencia política y los llamamientos a una tolerancia de los buenos modales son inconducentes si se desea mirar a fondo la genealogía de una nación y su enfrentamiento estructural y dual. Es por eso que El movimiento no transcurre hace dos siglos; es más bien una pesadilla confusa y contradictoria que reúne las fuerzas antagónicas que determinan la experiencia colectiva de las primeras décadas del siglo 21.

El movimiento

Drama. Guion y dirección: Benjamín Naishtat. Elenco: Pablo Cedrón, Marcelo Pompei, Francisco Lumerman, Céline Latil, Alberto Suárez, Agustín Rittano. Duración: 70 minutos. Apta para mayores de 13 años. Sexo: nulo. Violencia: alta. Complejidad: nula.