El festival de Cine de Locarno: día de fiesta
La película Right now, wrong then del director coreano Hong Sangsoo se llevó el premio mayor en el Festival de Cine de Locarno. Sin distinciones para El movimiento, el único filme argentino en competencia.
La cinefilia sudamericana enloqueció en las redes sociales con las noticias desde el festival de cine de Locarno. Uno de los 10 directores más venerados por los cinéfilos de nuestro tiempo, el gran Hong Sangsoo, ganaba el Leopardo de Oro por su lúcida Right now, wrong then. Hasta ahora, Hong había recibido premios menores en Cannes y también en Locarno, pero jamás había obtenido un reconocimiento en la máxima categoría de una competencia internacional. Y al fin sucedió. Frente a la falsedad y la impostura que a veces rodea a los festivales y a los cineastas, se hizo justicia.
Right now, wrong then transcurre durante prácticamente un único día. Un director de cine de Seúl visita la ciudad de Suwon para dar una charla en una universidad de cine. En verdad, la mayor parte de la película se concentra en las horas previas al evento. Por azar, el famoso cineasta conoce a una joven pintora en un templo y compartirán algunas horas juntos.
Dividida en dos partes casi idénticas, como si la película contuviera su propia remake, a Hong le interesa trabajar a través de la repetición y la diferencia para proseguir su exploración de la conducta y los modos en cómo el lenguaje y el deseo funcionan en la interacción entre hombres y mujeres. Erotismo lingüístico, en Hong el deseo es lenguaje y como tal su movimiento es curvo, enredado y humorístico. La seducción nunca es directa. Como en todas sus películas, los personajes, siempre de clase media y en general relacionados con las artes y el cine, pasean, charlan y toman mucho soju hasta emborracharse, sin habilitar en esos pasajes ningún atisbo de sordidez y violencia. El amor por los personajes es invariable. Sus comedias son inigualables.
Los otros premios de Locarno fueron bastantes razonables. El gran Andrzej Zulawski, después de 15 años de ausencia, se llevó el premio a la mejor dirección por Cosmos, adaptación de una novela de Witold Gombrowicz de título homónimo, cuyo evidente delirio es un reconocimiento de los límites de nuestra razón frente al mundo y el sinsentido detrás del sentido.
En la sección Cineastas del presente, El movimiento, del argentino Benjamín Naishtat, un viaje febril a la Argentina de 1825 comandado por Pablo Cedrón, no consiguió finalmente ningún premio, pese a ser una de las películas más radicales de la sección. Fue Thithi, la comedia costumbrista india de Raam Reddy, la que convenció al jurado liderado por el cineasta brasileño Júlio Bressane. En principio, una elección un poco a contramano del espíritu de esta competencia, pero comprensible debido a que el retrato de la vida de una aldea en el sur de la India conmovida por la muerte de un anciano es magnífica.
El premio a la mejor dirección, en esta sección, se lo llevó Bi Gan, por Kaili Blues, acaso el gran descubrimiento de Locarno 2015. Esta meditación sobre el tiempo, a propósito del viaje de un hombre que visita su pasado, es la constatación de que el cine todavía puede dar sorpresas y reinventarse. Bi Gan será un cineasta importante. Imposible comenzar así y no edificar una obra.
Locarno, como expresó su director artístico, Carlo Chatrain, es la casa del cine. Los testigos de esta edición así lo sintieron.

