De capa caída: Los superhéroes piden renovación
Una opinión sobre el aluvión de versiones en cine de superhéroes clásicos. ¿Pueden
Durante una extensa prehistoria, los fanáticos de los cómics padecieron las adaptaciones superheroicas al cine: la hazaña, de tan simple, parecía imposible. La tendencia inaugurada con el Hombre-Araña de Raimi y el Batman de Nolan y sellada con Los Vengadores (2012) revirtió la maldición matando dos pájaros de un tiro: respetó el pedido de fidelidad nerd y convirtió a los enmascarados en un fenómeno de taquilla ampliándolos a un público masivo global y a nuevas generaciones.
De manera paralela, emergieron relecturas indies (Chronicle, Super) e industriales, inclinadas al humor (Kick-Ass, Ant-Man el Hombre Hormiga, Deadpool), sugerencias de que el género pide una vuelta de tuerca: Batman vs. Superman acusa ese declive en el que un superhéroe estándar ya equivale a un rockero post-Pomelo.
Aunque la interminable lista de proyectos por venir parece apuntar en una única y predecible dirección, vale la pena mirar atrás a la renovación de los iconos de las historietas en la década de 1980 con narraciones adultas y autorales como La broma asesina (1988) o Arkham Asylum (1989) en torno a Batman, o el reciente All-Star Superman de Grant Morrison, para imaginar una evolución de los héroes en la pantalla no ligada solamente a la comedia, libertad creativa impensada por los millones en juego y que seguramente anticipará la televisión, más habituada en la actualidad a las apuestas riesgosas.
Queda al menos esperar que los tanques mainstream saquen a relucir personajes menos broncíneos: daría curiosidad ver al Ventrílocuo y su marioneta Scarface o al gnomo Mr. Mxyzptlk.

