Daryl Hannah habló de su drama con el autismo por primera vez
La actriz dice que el miedo a la exposición mediática fue una de las causas por las que se alejó de la industria y que nunca se sintió cómoda con la atención.
Una timidez debilitante, que comenzó a afectarla cuando era una nena chiquita y a los 52 años terminó por alejarla del todo de la exposición mediática. Daryl Hannah sufre de un grado de autismo que le complicó la convivencia con las demandas de la industria hollywoodense y por primera vez habló de eso en una entrevista para la revista People.
"Nunca me sentí cómoda siendo el centro de la atención. Siempre me asustó", dice la rubia, aquella que en los '80 movió cielo y tierra como la sirena de Splash. Entonces era una estrella de cine, ahora, asegura, odia serlo. "No iba a las fiestas ni a los programas, pero no porque me hiciera la superada, sino porque estaba aterrorizada". Hoy, su principal actividad se limita a su trabajo para el medio ambiente, que la apasiona y ocupa la mayor parte de su tiempo, además de un papel en The Hot Flashes, que la recupera para el cine después de una larga pausa desde su inolvidable Elle Driver para Kill Bill (2004).
Según publica la revista, Daryl fue diagnosticada con autismo de niña, cuando el desorden todavía no había sido estudiado en profundidad y no había demasiada información sobre el tema y los médicos recomendaron a la familia que fuera medicada y hospitalizada. En ese aislamiento, su consuelo eran las películas viejas y la actuación como vía de conexión con el mundo. A los 17 años se mudó a Los Ángeles y el resto es historia conocida.

