Cineclubes: La hora del monstruo
Se proyecta Bienvenidos a Nueva York, filme de Abel Ferrara sobre Dominique Strauss-Kahn, el expresidente del FMI acusado de abuso sexual. Además, Jonas Mekas y cine árabe.
El crítico de cine cordobés Miguel Peirotti suele hablar de "monstruos" cuando menciona a sus héroes del séptimo arte. Uno de sus monstruos favoritos es Abel Ferrara, quien en su último filme, Bienvenidos a Nueva York (2014), tiene a un monstruo absoluto del cine como protagonista: Gérard Depardieu. En unos de los mejores papeles de su carrera, el gran actor francés, ahora también ciudadano ruso, interpreta a un verdadero monstruo, pero no del cine sino de la Realpolitik: Dominique Strauss-Kahn, el famoso presidente del FMI y presunto candidato a presidente de Francia. En mayo de 2011, Strauss-Kahn fue detenido en el aeropuerto JKF de Nueva York por abuso sexual a una mucama del lujoso hotel en el que se hospedaba, y esto es lo que cuenta el filme de Ferrara.
La película arranca con un toque de genialidad: Depardieu, más o menos interpretándose a sí mismo, explica, en una suerte de entrevista sobre su papel en la película, el desprecio que siente por todos los políticos. “Los odio”, dice, y asocia ese sentimiento a una declaración de principios: “Soy un individualista, un anarquista”. Elegir a un actor que odia a quien debe interpretar, y que en cierto sentido tendrá que dignificar, es una excelente estrategia dialéctica: lo odioso se transforma aquí en una fuerza de descubrimiento y reconocimiento.
De ese modo, el hedonismo hiperbólico del actor francés impregna su composición del funcionario: su gordura, sus excesos y su cansancio que se expresa bufando es algo más de Depardieu que de Strauss-Kahn, aquí rebautizado como Georges Devereaux.
Bienvenidos a Nueva York reconstruye el escándalo (Devereaux masturbándose sobre el rostro de una mujer negra del servicio), detención, juicio y absolución, pero el valor agregado pasa por el contexto y las situaciones secundarias: las fiestas sexuales de los altos funcionarios, la relación de Devereaux con su hija y su esposa millonaria humanizan al monstruo sin justificarlo. Ferrara mantiene una mirada distante del personaje y jamás desestima el lugar de la víctima del caso.
El reviente en Ferrara no está nunca al margen de cierta redención. Hay una escena precedida por un diálogo entre un terapeuta y Devereaux, en el que un monólogo interior shakespereano revela el ADN del monstruo y su pretérito sentido de justicia por un mundo arrasado por lo que él entiende como un tsunami simbólico y económico. Para Ferrara ese fenómeno impío tiene un nombre preciso: el capitalismo. Extraordinaria película de Ferrara, inolvidable composición de Depardieu. (Miércoles 20 a las 20.30, en Cinéfilo Bar, San Juan 1020).
Otro filme político
Debe ser uno de los mejores títulos de toda la historia del cine: En el camino, de cuando en cuando, vislumbré breves momentos de belleza. Este filme de Jonas Mekas, de 320 minutos (La Quimera lo exhibirá en dos funciones), es un ensamble poético de planos caseros registrados con su cámara de 16 mm a lo largo de los años: "Las imágenes y los sonidos son inocentes".
El tema general es la belleza de la cotidianidad; los subtemas, a su vez, se yuxtaponen al tópico elegido: el cine, el tiempo, el azar y la amistad son preocupaciones constantes del realizador lituano. Una de las curiosidades pasa por la aparición constante de un cartel en el que se lee: “Esta es una película política”. En líneas generales, no hay ningún signo directo que remita a lo político como tal, lo que no impide arriesgar una respuesta: todo lo que se ve y se escucha pertenece a una forma de existencia improductiva, como si la belleza fuera posible en la medida que los hombres pueden validar el ocio como una legítima experiencia. (Jueves 21, a las 20.30, en Teatro de la Luna, Pasaje Escutti y Fructuoso Riviera).
El color del dinero
La bicicleta verde, la ópera prima de Haifa al Mansour, cuenta la historia de una niña de 10 años que quiere comprarse una bicicleta. ¿Qué puede impedir, si no es solamente una cuestión de dinero, la adquisición de ese vehículo? Ser mujer en Arabia Saudita.
Sin embargo, lo más interesante de este filme no pasa justamente por su legítimo sentido de indignación respecto de las privaciones múltiples en las que viven las mujeres, sino por cómo el dinero orquesta la totalidad de las prácticas sociales, aun las religiosas, como se puede ver en la organización de una competencia de recitado de versos del Corán con premio económico incluido. (Cine Teatro Córdoba, 27 de Abril 275, del jueves 21 al domingo 24).

