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Cineclubes: Historias de emancipación

La cartelera del circuito alternativo propone relatos que hablan de la negritud en Brasil, las culturas originarias de Estados Unidos o el profundo sentimiento antibélico.

17 de junio de 2013 a las 11:09 a. m.
Roger Koza (Especial)
Cineclubes: Historias de emancipación
“Dead man”, con Johnny Depp, se repone en el Hugo del Carril. Foto web.

Cualquier espectador que empiece a frecuentar los cineclubes de la ciudad y de la provincia de Córdoba podrá constatar enseguida que el cine es un país de mil caras.

Ori (1979-1989), la extraordinaria película de Raquel Gerber, sintetiza casi 10 años de investigación sobre la negritud como una ontología y una política que trasciende al concepto europeo de estado-nación, en este caso para describir un país como Brasil. Con el ciclo de cine alemán en 16mm y ahora con el (re) descubrimiento de este filme, los organizadores del cineclub La Quimera pueden sentirse satisfechos y los cinéfilos, cordobeses agradecidos.

"La tierra es circular, el sol es un disco. ¿Dónde está la dialéctica? En el mar". Así empieza Ori, vocablo yoruba cuya traducción sería "la cabeza". En el filme, el concepto se extiende a la identidad y a la memoria.

Gerber recurre a Beatriz Nascimiento, una investigadora de la cultura negra en el contexto de la cultura dominante en Brasil. Nascimiento formula un concepto clave para la lucha política y la emancipación de los negros: el quilombo (hace un par de siglos, un espacio de resistencia).

Ya no se trata de una contienda por el fin de la esclavitud (el filme se estrenó en vísperas del centenario de la abolición de la esclavitud en Brasil), sino de un nuevo período de emancipación: concebir un mundo más allá de las categorías de la cultura europea y caucásica. La película insiste en mostrar que, tras la superficie de un país moderno, hay una nación viviente que remite a la cultura africana no oficial. Las escuelas de samba serían los quilombos más visibles en la actualidad, pero Gerber registra más prácticas culturales que estructuran el imaginario brasileño popular y ancestral. Se verá el miércoles a las 20.30 en Teatro La Luna, Pasaje Escuti y Fructuoso Rivera. La directora Raquel Gerber estará presente.

¿Una curiosidad? Ongamira (2012), también de Gerber, podrá verse en el Espacio Incaa de la Ciudad de las Artes, en la sala Juan Oliva. Los temas del filme van de Jiddu Krishnamurti (en el recuerdo más emocional que intelectual de Juan Carlos Asís, alguna vez secretario del pensador indio) al legado de los comechingones (con interpretaciones que no parecen tener el rigor antropológico necesario para abordar una cultura tan peculiar). Este filme se verá hoy a las 19.30 y 21.30, y mañana, a las 18 y a las 21.

Pero hay tres historias más de emancipación en la cartelera de las salas no comerciales.1. Dead Man (1995). En la obra maestra de Jim Jarmusch, un tal William Blake, interpretado por Johnny Depp, camina rumbo a su muerte junto con Nobody, un nativo de América del Norte. Este western lisérgico, como alguna vez lo llamó el crítico norteamericano Jonathan Rosenbaum, es una película notable sobre las culturas originales de los Estados Unidos. Se verá el miércoles a las 22, en el Cineclub Municipal Hugo del Carril, bulevar San Juan 49.

2. Las líneas de Wellington (2012). Quienes hayan visto Misterios de Lisboa, del gran Raúl Ruiz, percibirán un aire de familia con este filme concebido para televisión que iba a dirigir el gran realizador chileno, fallecido hace dos años. Finalmente, su esposa, Valeria Sarmiento, dirigió esta película profundamente antibélica situada en las invasiones de Napoleón al territorio portugués, en septiembre de 1810. El elenco es un top ten del cine internacional: John Malkovich, Mathieu Amalric, Marisa Paredes, Catherine Deneuve, Isabelle Huppert, Nuno Lopes, Carloto Cotta, Michel Piccoli, entre otros. Se verá el viernes a las 20.30 en Cinéfilo Bar, San Juan 49.

3. Las flores del cerezo (2008). De nuevo la fascinación de la alemana Doris Dörrie por la cultura japonesa, en un delicado filme sobre el concepto budista de impermanencia aplicado a un drama familiar que bien podría haber sido filmado por el gran Yasujiro Ozu. Desde el jueves al domingo, a las 20.30, en el Cine Teatro Córdoba, 27 de Abril 275. l