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Cineclubes: entre la vida y la muerte

Una selección de ocho películas alemanas nunca estrenadas en Argentinas ganan la pantalla del Cineclub Municipal Hugo del Carril. Todos los detalles.

26 de agosto de 2013 a las 12:00 p. m.
Roger Koza (Especial)
Cineclubes: entre la vida y la muerte
'Alto en el camino', de Andreas Dresen, un relato respetuoso sobre los últimos días de Frank.

La semana pasada la noticia eran las ocho películas francesas inéditas. Esta semana, un número similar de filmes alemanes no estrenados en Argentina podrán verse en el ciclo organizado en conjunto por el Goethe Institut y el Cineclub Municipal Hugo del Carril (San Juan 49), desde este jueves 29 de agosto, hasta el domingo.

Muchos de los títulos han pasado por la prestigiosa Berlinale, como Tormenta, de Hans-Christian Schmid; Almanya: bienvenido a Alemania, de Yasemin Samdereli; o En el cielo, bajo la tierra: el cementerio judío de Weissensee. La cuestión judía también gravita en la atendible El departamento, de Arnon Goldfinger. Para los amantes de la danza y para quienes todavía recuerden con felicidad Pina, de Wim Wenders, Sueños que bailan será la elección perfecta, pues no sólo se trata directa e indirectamente de la herencia de la eximia bailarina sino que también pueden verse allí las últimas apariciones públicas de esa figura rutilante de la danza contemporánea.

Un título resplandece, y no es justamente un filme que por su temática convocará multitudes. Filmar la muerte temprana, en este caso de un padre de familia, puede espantar a la mayoría de los espectadores: ¿quién quiere ver el padecimiento de un hombre todavía joven al que le descubren un tumor inoperable en el cerebro? Pero se trata de un filme tan respetuoso como maduro a la hora de contar la única certeza que cualquier ser consciente no puede evitar.

En Alto en el camino, Andreas Dresen sigue la entropía inevitable de Frank (notable trabajo de Milan Peschel), que acompañado por su esposa (trabajo más notable aún de Steffi Kühnert) y sus dos hijos, y la presencia ocasional de otros familiares y amigos, tendrá que ir acomodándose al deterioro. La coincidencia de la enfermedad con el frío del invierno funciona como un contrapunto formal a lo largo de esta procesión. Dresen dignifica a su personaje de principio a fin. El plano final (y la línea dicha por la hija de Frank) revela la posición de Dresen, que evita tanto la crueldad innecesaria como la metafísica y la teología frente a una experiencia que siempre se resiste a la simbolización. Este película se verá el jueves a las 20.30 y el sábado a las 18.

De Alemania a Córdoba

La sala Cine Teatro Córdoba (27 de Abril 275) repone, del jueves 26 al domingo 1, dos títulos estrenados recientemente: Bárbara, de Christian Petzold, y Amar es bendito, de la cordobesa Liliana Paolinelli. Las mujeres son las protagonistas, y el deseo femenino como tema une secretamente dos filmes que, en principio, por sus temáticas, no tienen nada en común.

Bárbara es una notable exploración de la mentalidad colectiva alemana en los tiempos finales de la Guerra Fría. Tras salir de prisión, la médica del título parece tener una doble vida: médica durante el día, ¿espía de noche? Siempre la vigilan, una actividad que excede a la Stasi. Película atmosférica y misteriosa: cierto carácter indeterminado del relato, apoyado en la gestualidad de la extraordinaria Nina Hoss, convierten a Bárbara en una pieza donde cada detalle sugiere algo importante que de por sí no es evidente.

Amar es bendito es un heterodoxo melodrama lésbico que va más allá de un filme típico sobre políticas de género. El deseo femenino, sin duda, es su tema, pero la experiencia amorosa es en última instancia universal: poseer al ser amado, exigir exclusividad, proponerse suspender el contrato amoroso entre dos para sumar a un tercero (incluso a un cuarto) resultan situaciones reconocibles. Lo genial del filme de Paolinelli, que gira en torno a una pareja de mujeres que descubren tras siete años de estar juntas que su vínculo puede estar agotado, es que su relato es impredecible, lo que se comprueba en su glorioso desenlace cuando suena el Negro Videla, pasaje donde se conjura la tristeza con un repentino golpe de clarividencia.

Chantal Akerman en Israel

De la gran directora belga llega Allá, una suerte de diario confesión filmado desde un departamento prestado en Tel Aviv durante un período de su vida de total reclusión e incluso de depresión. En las antípodas de La ventana indiscreta, todo lo que se ve desde su ventana no invita a descubrir ninguna historia entre sus vecinos: la vida es monótona y repetitiva. Pero sí existe la historia: la voz en off de Akerman permite adivinar que su pesadumbre está enraizada en la experiencia insuperable de ser hija de sobrevivientes del Holocausto. Filme minimalista, a veces irrespirable, de una inteligencia notable, podrá verse el jueves a las 20.30, en el Cineclub La Quimera, Teatro La Luna, Pasaje Escuti 915.