Cineclubes cordobeses: Clásicos para todos
Esta semana se repone El crítico, la película de Hernán Guerschuny. Además, una comedia grandiosa de John Ford de la década del ’30 y una imperdible “road movie” de los años ’70.
¿Qué diría Víctor Tellez, que vuelve a las pantallas cordobesas, sobre algunas de las extraordinarias películas programadas esta semana por los circuitos alternativos? Víctor Tellez, nacido de la imaginación de Hernán Guerschuny (uno de los directores de la revista Haciendo Cine), es el protagonista de El crítico, la ópera prima de Guerschuny: un crítico de cine (interpretado por Rafael Spregelburd) que odia la comedia romántica, idolatra a Godard, piensa en francés y profesa un cinismo beligerante.
¿Un clisé? Por supuesto, pero conscientemente buscado para trabajar (a veces con la distancia precisa) a favor de un humor que se desprende de la explotación del lugar común. Tellez se enamorará de una mujer en las antípodas del dogma dictado por su imaginario y sentirá que está atrapado en una comedia romántica. Se puede volver a ver, desde el lunes 23 hasta el miércoles 25 de junio en Espacio Incaa de Ciudad de las Artes.
[Video:https://www.youtube.com/watch?v=hjZfGulDzkQ]
El clisé también está presente en Punto límite: cero (1971), pero este filme tuerca, dirigido por Richard Sarafian y escrito por Guillermo Cabrera Infante, alcanza instantes sublimes y va más allá de sus premisas iniciales, que parecen estar inscriptas en varias figuras arquetípicas que van desde el hippie al tardío rebelde sin causa. El gran tema de fondo es la velocidad extrema como virtud del espíritu y expresión de una forma de libertad en el país de Jefferson, aunque el problema fáctico del señor Kowalski consistirá en cómo sortear el conjunto de obstáculos reales y simbólicos que la sociedad estadounidense interpone en su camino.
Algunos flashbacks heterodoxos explican un poco el pasado de este hijo del viento (alguna vez policía y piloto profesional) que vuela con su Dodge, pero lo que importa sucede durante el viaje: son los encuentros con un motoquero, un cazador de serpientes, una comunidad hippie perdida en el desierto, unos ladrones de la ruta y una bellísima mujer interpretada por Charlotte Rampling los que significan su periplo a toda marcha. Se verá el jueves 26, a las 20.30, en el Cineclub La Quimera, Teatro La Luna, Pasaje Escuti 915.
[Video:https://www.youtube.com/watch?v=GkfN6XX81ZM]
En Barco a la deriva (1935), de John Ford, no son los autos (ni los caballos) sino los barcos los protagonistas (industriales) del relato, en este filme que culmina con una carrera por el Mississippi. El tono humorístico está de principio a fin, aun cuando el motor narrativo principal pase por evitar la ejecución del sobrino del protagonista, que por proteger a una mujer mató a un hombre en defensa propia.
Para salvarlo, el tío, encarnado por Will Rogers, que vende una poción mágica del tiempo de Pocahontas y administra un barco a vapor devenido en museo de cera de la historia universal, busca al único testigo del hecho: un Moisés estadounidense que predica en la región recorriendo todos los pueblos costeros. Martes 24 de junio, a las 21, en Cinéfilo Bar, San Juan 1020.
Yo anduve con un zombie (1943), de Jacques Tourneur, debería ser estudiada todos los años en las escuelas de cine. Lo que sucede con la luz en este filme mágico e inclasificable es una demostración de la maestría del director en un gran momento del cine clásico estadounidense. La contratación de una enfermera estadounidense para cuidar a la mujer de un millonario que vive en San Sebastián, en las Antillas, le permite a Tourneur confrontar con el terror como si fuera siempre un choque de creencias inconmensurables o la simple constatación de la insuficiencia del propio credo frente a ciertos fenómenos que no responden a un orden simbólico conocido. Está programada para el sábado 28 de junio a las 19 en el Cineclub Hugo del Carril, San Juan 49.

