Cineclubes en Córdoba: Una segunda oportunidad
Los espacios alternativos reponen filmes que necesitaban más tiempo en cartelera. Y además, hay estrenos.
EspecialLa politización de la sociedad argentina en los últimos años es ostensible, pero la ficción que se venía haciendo en el país casi siempre eludía incorporarla como eje de su temática. Se ha discutido a fondo sobre El estudiante, la contundente ópera prima de Santiago Mitre que, desde su arranque en el Bafici, pasando por los festivales de Locarno, Londres, Hamburgo y Nueva York, no ha dejado de tener defensores y detractores, sobre todo en Argentina y por motivos que exceden estrictamente su relato: no son tiempos de neutralidad y moderación. Sin duda, la película, al menos desde su construcción narrativa y su solidez formal, es indiscutible, pero las coordenadas históricas y políticas de hoy llevan a que El estudiante no pase inadvertida. Su discurso político abstracto (aunque durante toda la película las paredes hablen del presente) y su descripción concreta de la práctica no resultarán indiferentes.Mitre cuenta la historia de un joven del interior que llega a la Capital Federal sin un objetivo preciso, excepto que acostarse con mujeres resulte una agenda política (in)consciente y excluyente. Su ingreso a la Universidad de Buenos Aires, signado por la relación con una de sus profesoras, futura amante y quizás también pareja (estable), convertirá inesperadamente a Roque Espinosa en un miembro clave de una agrupación política universitaria. Inexperto pero despierto, Espinosa será la mano derecha del líder de Brecha, que pretende dirigir el Rectorado.Mitre esboza una hipótesis general sobre la política argentina de los últimos 100 años en donde la traición ha definido la praxis de la militancia partidaria, perspectiva tal vez excesiva pero que implica un retrato preciso sobre el funcionamiento del poder en una institución específica, la universitaria. Desde mañana al domingo 13, en el Cineclub Municipal Hugo del Carril, bulevar San Juan 49; también se exhibe Medianoche en París.Corre, Johann, correSin escape, la segunda película de Benjamin Heisenberg, basada en una historia real, también se vio por primera vez en Argentina en el Bafici y, como sucede con El estudiante, es un filme no muy lejos del mainstream. Aquí, un maratonista no solamente corre por deporte sino como método para llevar adelante sus robos de banco. Poco se sabrá sobre sus objetivos y metas. El dinero irá debajo de su cama y sus "rituales" serán reconocibles y, aunque la explicación psicológica no le interesa a Heisenberg, habrá algunos indicios para entender un poco más a Johann Rettenberger. Una heterodoxa película de acción en donde se puede constatar un buen trabajo de montaje y un modo de apropiarse de un género reconocible, pero por un camino menos transitado. Desde mañana al domingo 13, en el Cine Teatro Córdoba, a las 18.50 y 22.30, en 27 de Abril 275.El Cine Teatro Córdoba también estrena La vitalidad de los afectos, de Felix Van Groeningen, que se vio por primera vez en Cannes 2009 y que más tarde se presentó, en el 2010, en el festival de Mar del Plata. Esta comedia oscura gira en torno a los recuerdos familiares de un escritor a punto de convertiste en padre cuya obra no es precisamente exitosa. El relato va y viene entre la década del '80 y principios del 2000, y funciona como un buen retrato de personajes sostenido en una puesta en escena que intensifica la reconstrucción de los recuerdos del protagonista. Desde mañana al domingo 13, en el Cine Teatro Córdoba, a las 20.30, en 27 de Abril 275

