Cineclubes en Córdoba: los habitantes del espacio
El director catalán Xavier Artigas visita Córdoba para presentar “[No-Res]”, un lúcido documental que narra el final de Colonia Castells, un barrio obrero de Barcelona. Además, una retrospectiva del director cordobés Germán Scelso.
Podría haber estado en los mejores festivales del país, viene de ganar Documenta Madrid 2012, es prácticamente imposible que se estrene comercialmente en Argentina, pero [No-Res] Vida y muerte de un espacio en tres actos, de Xavier Artigas, se podrá ver por única vez mañana en el Centro Cultural España-Córdoba (Entre Ríos 40), a las 19.30, y con la presencia del director. Es una película valiosa.
La película de Artigas es un heterodoxo documental observacional sobre el crepúsculo de la Colonia Castells, un barrio obrero de la segunda década del siglo pasado, el último espacio urbano de su especie en Barcelona. Su desaparición es inminente y es precisamente eso lo que Artigas, con elegancia e iracundia, registra. El joven director, que trabaja en una tradición del cine español que bien puede identificarse con José Luis Guerín (En construcción) y Mercedes Álvarez (El cielo gira), entiende muy bien la relación existente entre construir, habitar y pensar. Los ladrillos y los cuerpos constituyen la materialidad de la historia de un lugar, y es por eso que el filme alterna el relato y la presencia de los sobrevivientes de aquel barrio con las pocas viviendas que siguen en pie y que pronto serán escombros para dar lugar a nuevos complejos arquitectónicos (o tal vez viejos, porque ya en la década del \'60 Franco pensaba sustituir la mugre obrera por arquitectura moderna).
Dividida en tres secciones, [No-Res] (título catalán cuya traducción al español es simplemente "Nada") apuesta por un registro geométrico estupendo en el que se llega a entender perfectamente cómo una concepción urbana va fagocitando no sólo un diseño urbano proletario sino un estilo de vida. En cierto momento, en esas calles donde todavía los niños juegan, algún artista pinta y hasta se cultivan hortalizas, pasa y arrasa un equipo de filmación que está rodando un videoclip de una cantante adolescente. Momento clave: se yuxtaponen el clip y el cine, la historia y la fugacidad del presente; hay otros pasajes memorables en esta película cuyo paso por la ciudad de Córdoba es una verdadera sorpresa.
El arquitecto del espacio íntimoTambién mañana, a las 20, en el cineclub La Quimera (Teatro La Luna, Pje Escuti esquina Fructuoso Rivera) se podrá ver El árbol, de Gustavo Fontán, la primera película de la trilogía de la casa. Sólo el cine puede convertir una casa familiar de Banfield en un microcosmos sublime en el que decidir sobre el futuro de una acacia es casi una decisión con implicancias cósmicas. Quienes discuten sobre cortar o no el árbol en cuestión son los padres del director, pero El árbol excede la anécdota familiar: es una meditación sobre el tiempo, el espacio y el hogar como condensación viviente de la memoria.
Una sensibilidad desconocidaEn el último Bafici, entre algunos programadores había un rumor: una película cordobesa llamada La sensibilidad había llegado a último momento y se programó a los apuros, pero se decía que era excelente. Su director, Germán Scelso, un cordobés que vivía desde hace unos años en Barcelona, había regresado a su provincia natal para filmar.
Lamentablemente, La sensibilidad, una película con instantes extraordinarios, no forma parte de la retrospectiva dedicada al joven director cordobés que tendrá lugar este jueves 6, a las 20.30hs, en el Espacio Incaa 700 de Ciudad de las Artes. Allí se podrán ver varios cortos y mediometrajes de Scelso, todos unidos por un concepto: el retrato. A juzgar por algunas de sus películas, a Scelso parece interesarle la figura del marginal o, en todo caso, algunos personajes que resultan anómalos frente al orden social imperante. En El engaño dialoga con un anciano que termina pidiéndole quemar la casa de una mujer. En El modelo, el personaje central es un hombre de unos 40 años que pide limosna en la calle. Ninguno de los dos personajes resulta simpático, pero sí son entidades cinematográficas legítimas, y en la mirada de Scelso parecen decirnos algo del tipo de sociedad en la que vivimos.
Vuelven los DardenneEn el Cine Teatro Córdoba se podrá volver a ver la extraordinaria El chico de la bicicleta, de los hermanos Dardenne. Historia simple: un niño preadolescente es abandonado por su padre y eventualmente podría ser adoptado por la dueña de una peluquería. Como en todas las películas de los hermanos belgas, se trata, más allá del relato, de una aventura moral: el niño, que remite un poco al de los 400 golpes, atraviesa el camino hacia el comienzo de su autonomía y un modo de estar en mundo. Nosotros, los espectadores, somos testigos. (Del jueves 6 al domingo 9, a las 18.55 y 22.35, en 27 de Abril 275).

