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Cinco razones: Jennifer Lawrence

Con sólo 23 años, ya tiene un Oscar en casa y pisará la alfombra roja por tercera vez como candidata a Mejor Actriz de Reparto por "Escándalo Americano".

17 de febrero de 2014 a las 12:00 a. m.
Cinco razones: Jennifer Lawrence
Jennifer Lawrece, belleza y talento.

Rubia furiosa. La voz se le aflauta cuando se crispa, se le pone ronca, y ese rostro de niña que parece dibujado con compás se vuelve temerario y feroz debajo de la peluca rubia. Rosalyn, el personaje de Jennifer Lawrence en Escándalo americano, es una esposa desbordada, una rubia medio tonta siempre a punto de estallar a la que sin embargo nadie puede tenerle bronca. Por esa interpretación, el próximo domingo 2 de marzo, esta chica de apenas 23 años entrará por tercera vez a la ceremonia de los Oscar como candidata a una estatuilla, en esta ocasión, en la categoría Mejor actriz de reparto.En el mismo rubro y frente a una terna casi idéntica a la de Hollywood, ayer convenció al jurado de los ingeleses Premios Bafta que la consagró ganadora.

Bien independiente. Nacida en agosto de 1990 en Louisville, la tercera hija de la familia Lawrence supo desde muy temprano qué quería para su vida. Tenía 14 años cuando convenció a sus padres para viajar a Nueva York a un casting y dejó impresionados a todos con su potencial dramático y su físico escultural, torneado en los varios deportes que practicó de chica. Terminó el colegio en tiempo récord y, a paso firme, caminó por la senda del cine independiente. Por su sufrida y valiente Ree Dolly, su adolescente personaje en Lazos de sangre (Winter´s Bone), fue nominada al Oscar con sólo 20 años. La Academia, la crítica y el público quedaron prendados de ella. Eso nunca la desveló. "Cuando haces una película indie, todos están muriendo de hambre y pasando frío y nadie está ahí por el dinero", dijo.

En carrera. No era sencillo ponerle el cuerpo a la adaptación cinematográfica de un personaje como Katniss Everdeen, la heroína de Los juegos del hambre, la saga literaria de Susanne Collins. Hasta entonces, sólo existía en el imaginario de los cientos de miles de lectores de la novela y era bastante menos rozagante y saludable que la que propuso Jennifer Lawrence. Pero se ganó el puesto con personalidad y ya nadie podría quitarle su lugar en esa carrera de supervivencia que fue récord de taquilla. Por supuesto que también sufrió en la segunda parte, y hasta superó un accidente en el set de filmación, y este año la veremos en la primera de Sinsajo. "Lloré mucho cuando leí el tercer guión, porque es realmente desgarrador", confió.

Todas las caras. Jennifer puede cambiar de registro, ir de la comedia al drama o a la aventura y ser igualmente convincente. El año pasado ganó el Oscar de la mano de David Russell con su chica explosiva de El lado luminoso de la vida, pero eso no la invalida para prenderse en la nueva versión de X-Men, días del futuro pasado, con su malvada y mutante Mística, ni para anotarse como protagonista para llevar al cine las memorias de El castillo de Cristal, de Jeannette Walls, o participar con un cameo en la próxima Tonto y retonto, de los hermanos Farrelly, de quienes se confiesa seguidora y admiradora. Es que, antes que nada, le preocupa ser fiel a sí misma. "La vida de Hollywood no me resulta apetecible", declaró.

Juntos a la par. La directora danesa Susanne Bier puso el ojo en su potencial dramático y la convocó para Serena, filme en el que volveremos a ver a J-Law junto a Bradley Cooper. Los dos se conocen muy bien por haber trabajado (y triunfado) con David Russell y provocan una dupla potente y efectiva. En este filme de Bier, serán un matrimonio en problemas en plena depresión de 1929. Ella será Serena Pemberton, una mujer de carácter que se muda con su esposo a Carolina del Norte para fundar allí un imperio maderero y perderá los estribos y el equilibrio cuando sepa que no puede tener hijos. Habrá drama y desbordes. Vayamos anotando la cinta entre los compromisos 2014.