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Arrepentidos de sus propias películas

Después de que Jim Carrey retirara su apoyo a Kick-Ass 2, un repaso por otros actors que renegaron de los filmes en los que participaron.

25 de junio de 2013 a las 04:07 p. m.
Celina Alberto (Especial)
Arrepentidos de sus propias películas

El fin de semana pasado, Jim Carrey descargó en su Twitter su opinión sobre Kick Ass 2, el filme que lo tiene como parte del elenco y al que considera demasiado violento.Sin embargo, el gesto no es el primero en su tipo. Antes que él, varios colegas pasaron por el mismo casillero y el periódico The Daily Beast hizo un repaso por los dichos y argumentos que plantearon en su momento los renegados. Desde Kate Winslet con Titanic, Woody Allen con Manhattan o Bill Murray en Garfield, los arrepentidos no se esconden y piden la palabra.Alec Guinness. La Guerra de las Galaxias. Obi-Wan Kenobi odiaba Star Wars, y en su biografía oficial el actor publica unas cartas en las que le escribe a un amigo su opinión sobre el filme de George Lucas, filmado en 1977. "Es un rol importante. Tonterías de cuentos de hadas, pero puede ponerse interesante". Ya con el rodaje en marcha, el actor escribe: "más diálogos tontos cada día en pilas de papel Rosado, y ninguno hace que mi personaje sea más claro o incluso soportable. Nada más pienso, agradecido, en el pan amoroso, que me ayuda a seguir hasta abril próximo. Y después a un estudio a hablar con un enano que se baña en un bidet", descarga, sin mucha actitud jedi. George Clooney. Batman & Robin. En 1997, Clooney fue el vengador enmascarado de la versión de Joel Schumacher, y sobre el personaje dijo en una entrevista: "Con un poco de introspección puedo mirar hacia atrás y decir 'wow, esto es realmente una mierda y estuve muy mal ahí\'. Lo cierto es que mi teléfono sonó y el jefe de la Warner Bros me dijo 'vení a mi oficina, vas a ser Batman\', y yo dije que sí. Pensé que iba a ser un gran éxito y de una manera extraña lo fue. Batman cambió mi carrera, aunque fue débil y yo estuve débil ahí. No sé como podría haberlo hecho de otra manera".

Kate Winslet. Titanic. La película más exitosa de la historia del cine no fue sin embargo la favorita de su estrella femenina. Dirigida por James Cameron, Kate se llevó una nominación al Oscar en 1997, pero no quedó satisfecha con el resultado. "En cada escena de la película, me miro y me pregunto 'de verdad lo hiciste así? Dios mío\'. Incluso el acento americano, no lo puedo escuchar, es horrible. Espero haberlo mejorado. Suena terriblemente autoindulgente pero los actores tendemos a ser muy autocríticos. La pasé muy mal mirando mis actuaciones, pero con Titanic sentí que la quería hacer toda de nuevo".Woody Allen, Manhattan. Aunque algunos la consideran una de sus obras maestros, Woody Allen considera que el filme lo decepcionó tanto que le rogó al estudio que lo rehicieran por completo. "No me gustó para nada. Después de verla llamé a United Artists y les ofrecí hacer una película gratis si no la estrenaban".Shia LaBeouf. Transformers: La venganza de los caídos. El segundo filme de Michael Bay para la saga fue un éxito de taquilla pero las críticas la maltrataron. Incluso su protagonista fue despiadado con ella. "La odié", dijo el actor. "No pude disfrutarla. Creo que perdimos la idea. Me confundí, no podia ver qué estaba pasando con algunos robots. No podía descifrar lo que sucedía. Había líneas del argumento que no podía comprender".Christopher Plummer. La novicia rebelde. Otro clásico del cine, vapuleado por su propio protagonista. En este caso, el actor, que interpretaba al capitán Von Trapp en el filme de 1965, dirigido por Robert Wise, dijo que lo detestaba. "Era tan feo y sentimental y absurdo. Tenía que trabajar muy duro para tratar de ponerle el mínimo de humor". Bill Murray. Garfield. El actor le puso la voz al gato en el filme de 2004, pero cuando aceptó el desafío creyó que el libro era de Joel Coen (de los hermanos Coen), cuando en realidad era de otro autor con el mismo nombre. La confusión lo dejó comprometido con un proyecto en el que no creía. "Viajé a Los Ángeles a grabar mis líneas, y en general, cuando se hacen estos trabajos, cuando son más de dos días es un montón. No sé si debería decir esto porque es un poco malvado, pero trabajé todo el día diciendo '¿esta es la línea? No puedo decir esto\'. Pero uno se sienta y lo hace. Intentaba buscarle sentido, hacerlo gracioso. Trabajé mucho, quedé exhausto, mojado en transpiración, y las líneas se ponían cada vez peores".