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Abbas Kiarostami cumple años: Un repaso breve de su trabajo

El genial cineasta iraní responsable de la aclamada El sabor de las cerezas celebra este lunes sus 75 años. Un repaso breve de su trabajo.

22 de junio de 2015 a las 02:35 p. m.
Abbas Kiarostami cumple años: Un repaso breve de su trabajo

Abbas Kiarostami, el abanderado internacional del pujante cine iraní, cumple hoy 75 años en medio de una inagotable actividad como cineasta, crítico y maestro de cinematografía, impulsado por una "curiosidad de niño pequeño" que marca toda su obra y por la que es admirado en su país.

El polifacético artista (Teherán, 22 junio de 1940) sigue en plena forma tras más de 45 años envuelto en el mundo del cine, ya sea como director, guionista o productor, sin contar con sus otras vertientes de escritor, poeta y diseñador.

Tarea dura en el difícil entorno cultural de la República Islámica, donde ha creado escuela y es seguido por una generación de jóvenes cineastas y los aficionados iraníes al séptimo arte en general.

Prácticamente imposible de localizar en su domicilio de Teherán, lugar que nunca abandonó pese a algunos problemas con los sectores más duros del régimen de los ayatolas, el veterano director vive viajando de festival de cine en festival de cine y de curso en curso para enseñar los secretos de su filmografía más allá de las fronteras de su país.

Largometrajes como Close-Up (1990) o A través de los olivos (1994) lo pusieron en boca de todo el mundo, pero fue El sabor de las cerezas, que ganó la Palma de Oro del Festival de Cannes en 1997, la que lo consagró como una figura del cine mundial de primer orden.

La estructura documental, la sencillez ambiental, el tono filosófico, alegórico y lírico, la presencia de la muerte, los ritmos lentos y una cuidada fotografía que abunda en la obra de Kiarostami quedó a partir de entonces para el mundo como la marca registrada del cine iraní, que ha seguido sumando numerosos seguidores.

Sin embargo, como apuntó el joven director iraní Nima Yavidi, cuyo filme Melbourne estrenado en 2014 ha ganado numerosos premios internacionales, el secreto de su arte es el "empirismo", la "narración de hechos reales con curiosidad", un elemento que se puede ver "hasta en las últimas películas de este gran cineasta".

Lenguaje reconocible

“Este espíritu de la curiosidad de los niños, como una fuente de combustible inagotable, se ha convertido en origen de la creación de estas obras brillantes que durante muchos años han sido el atractivo escaparate del cine iraní en la comunidad internacional”, analizó Yavidi.

Otros analistas, como el profesor de cine iraní Akbar Alemí, encuentran en la “humanidad y lo humano” el sello característico del cine de Kiarostami, lo que lo convierte en un “orgullo” para todos los iraníes por la “sencillez” con la que logra tratar ese tema.

“Como profesor de cine, Kiarostami les trasmite coraje a sus alumnos y les dice que tomen cualquier cosa simple para que se convierta en el tema de su obra. Y también que muestren la reacción del espíritu humano, tanto la oculta como la aparente, dentro de ese tema”, apuntó Alemí.

Kiarostami fue capaz de crear e impulsar un lenguaje cinematográfico reconocible pese a que sus rodajes en Irán requerían aprobación gubernamental, una limitación que el director decidió romper definitivamente en 2010 al anunciar que no volvería a rodar en su tierra natal.

Esa reacción se debió fundamentalmente a la prohibición que sufrió en Irán su película Copia certificada, rodada en Italia en 2010 y vedada en el país de origen de Kiarostami hasta el pasado mes de marzo, cuando finalmente pudo verse en un evento multitudinario en el marco del Festival Internacional de Cine Fajr, el más importante del Irán.

“Me esperaba que el Festival me hiciera este favor no solo a mí, sino a todos los filmes censurados”, dijo Kiarostami ante la numerosa audiencia que acudió a la sala en parte para ver la película y en parte para rendirle homenaje al director.

En una de sus recientes salidas al exterior, Kiarostami estuvo en Barcelona para brindar un taller de cine, preocupado porque “las huellas dactilares de los cineastas se van desdibujando cada vez más” y por la sensación de que el cine “era un arte” que ha desaparecido porque “tan sólo se hacen películas para colmar el gusto de la generación de 16 años”.

Tres fundamentales

El sabor de las cerezas (1998). A pesar de que Kiarostami ya arrastraba una consolidada y sorprendente carrera como director y documentalista, fue con este laureado filme que se consagró a nivel mundial. La maravillosa y árida fábula sobre un hombre que ha elegido suicidarse y buscar a alguien para que lo entierre ganó la Palma de Oro en el 50º Festival de Cannes, en empate con La anguila, de Shohei Imamura.

El viento nos llevará (1999). Menos conocida que El sabor de las cerezas, es así y todo una de las producciones más reconocibles del director junto a A través de los olivos (1994). Mezcla de realidad y metaficción y fiel a los juegos de espejos a los que acostumbra el cineasta, narra el peregrinar errático de los participantes de un rodaje por Siah Darré, un pueblo del Kurdistán iraní, ante unos habitantes expectantes.

Copia certificada (2010). La última gran película estrenada por Kiarostami (y su penúltima antes de las más pequeña pero exquisita Like someone in love (2012), junta a Juliette Binoche y a William Shimmel como dos personas en constante y creciente seducción, él un escritor que prioriza la copia sobre el original, ella una galerista que sigue su obra. Con el tiempo, el encuentro revelará no ser lo que parece.