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¿Dónde está mi mente?

Un post sobre si Pixies son los Beatles de mi generación.

29 de septiembre de 2010 a las 01:47 p. m.
¿Dónde está mi mente?
PANZADA DE ROCK. Black Francis, de Pixies, un antihéroe muy influyente.

Hace unos días, Cristian Aldana de EOY, me dijo que se sentía feliz porque su grupo teloneará a Pixies la semana que viene. Y remató todo así "imaginate, son los Beatles de nuestra generación". En su momento pensé "epa, se fue al carajo". Pero resulta que no, que Aldana tiene razón y que los Pixies son eso, los "Fabulosos Cuatro" de esa porción de gente interesada en el rock compuesta por los que llegaron a Tacuarentown, los que caminan mansamente hacia esa marca o los que la pasaron apenitas.  Ustedes, con todo derecho, se preguntarán en qué fundamos tal aseveración, teniendo en cuenta que los Pixies no tienen perfiles definidos (no hay uno que se imponga sobre el resto como el Pixies tímido, por ejemplo; en realidad, todos lo son), ni su impacto en la música global fue tan determinante en términos pop. Bueno, la fundamos precisamente por eso, porque, a su modo, Black Francis, Joey Santiago, Kim Deal y Dave Lovering establecieron un manual de ética a seguir en el rock alternativo en los tiempos del "no me importa" y corroboraron que se puede ser grande e influyente sin entrar en el carácter serial de una industria caníbal. Es el manual que leyó con particular recelo Kurt Cobain, que jamás se sintió cómodo como un títere de Geffen y un muñequito de MTV. Hay que aclarar que los Pixies marcaron ese camino de modo involuntario, sin querer consagrar ningún dogma, dejando cuestiones como la imagen libradas a su suerte, y propulsados por una música pendulante entre lo naif o lo demencial, lo suave y lo áspero, lo melódico y lo ruidoso, lo alegórico y lo monstruoso. Son los mismos rasgos que encontramos entre los grupos más influyentes de esta era y de otras pasadas. Bowie, Radiohead, The Arcade Fire, Modest Mouse… Citen al gigante y no tanto que sea, y éste dirá que los bostonianos fueron su guía.  Ojo, se puede caer en la tentación de asociar a Pixies con el cuelgue existencial de la Generación X, pero su rock es de demasiada entraña como para quedar pegada a cuestiones de suspensión emocional. Además, sus disparadores son antojadizos. Vale remitirse, por caso, a la asociación entre la canción Debaser y El perro andaluz de Buñuel. El show de Pixies será el miércoles que viene, en el Luna Park. Lógico, el grupo llega a destiempo y se presiente un show en un piloto automático. No importa. Son nuestros Beatles. Hay que estar.