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Nos habíamos amado tanto

"Blue Valentine" despierta un ranking de las más últimas y más tristes películas de desamor.

15 de junio de 2011 a las 04:06 p. m.
Nos habíamos amado tanto
BLUE VALENTINE.

Tantas comedias románticas, finales felices, música de violines edulcorados y Sandra Bullock besándose al final que nos olvidamos que la historia de amor, la emblemática, es en realidad la de un amor que no funciona. A veces, no funciona por presiones externas (Montesco-Capuletto), otras por dragones o pócimas (en las novelas de amor cortés). Pero en los dos casos el amor-para-toda-la-vida se corta por una imposibilidad externa, que impide a los amantes concretar nada (nada de nada). Pero a la vez los exime de andar los pesados pasos del camino del desamor. A nadie se le ocurriría imaginar a Romeo recitando al pie del balcón de Julieta  "No sos vos, soy yo"; ni a Penélope excusándose cuando finalmente se reencuentra con Ulises: "Mientras tejía me entraron dudas, creo que debemos tomarnos un tiempo...más". Como será de complejo que el mismísimo Homero le recomienda a su hija Lisa que aplique las clásicas: "Te quiero como amigo", "No me dejan mis papás", "Mi amor es el mar", "No quiero matarte pero si me obligas"... Por eso, quizá, Blue Valentine funciona como un retrato gris del desamor, sin excusas ni rodeos: directo a la grieta. Si vas a verla, llevá resmas de carilinas. Claro, "las películas de llorar" pueden hacerte moquear y eso no significa que sean buenas. Pero este no es el caso. Blue Valentine se las ingenia para contar la triste historia de cómo se construye y desmorona un amor, simplemente, porque se acaba. Algo similar narra el corto cordobés de Gabriela Trettel y Marcos Rostagno, Prodigio.La lista es amplia. Tan amplia como las historias que escuchás sobre eso. La idea no es dar un derechazo al lagrimal, pero si tenés tiempo, un pote de helado, y un cajón de pañuelos, podés dedicarte todo un fin de semana a mirar las últimas películas de relaciones que no son rosadas. Pero hubiera sido tan lindo...Blue valentine. Ryan Gosling y Michelle Williams se ponen en la piel de una pareja que se enamora, se casa, tiene hijos...y desanda el camino. Ninguno quiere soltar, pero se les escapa por todos lados eso que ya no tienen.Eterno resplandor de una muerte sin recuerdos. ¿Alguien puede ser indiferente a esta gran historia de Michel Gondry? ¿Nadie nunca deseó realmente conseguir una máquina que borrara los recuerdos, sanara las heridas y todo eso? ¿Nadie quiso enamorarse de Jim Carrey acá?500 días con ella. Una perspectiva: la del que quiere (¿habrá películas contadas desde el que deja de querer? ¿a alguien le interesará?), en este caso, el personaje de Joseph Gordon-Lewitt es el novio ideal para cualquiera, menos para ella (todos nos enamoramos de Zooey Descanhel en este filme).The way we were. Qué manera de sufrir, por tantas décadas. Sidney Pollack no puede faltar en la lista, y esta película llorona menos. Barbra Streissand ama con locura a Robert Redford y él, simplemente, la ama. No es suficiente, sobre todo cuando son incompatibles. Él la deja. Ella se va. The end.Faltan, faltan miles. Pero ojo, que clásicos como Casablanca y Algo para recordar no valen, porque no hay desamor, hay amor roto (por un avión que se va, un accidente). Tampoco Antes del amancer y Antes del atardecer, en las que jode la distancia. Y está Woody, y Kim Ki Duk, y más clásicos, y la vida. Pero la lista está abierta, se reciben sugerencias, el fin de semana será largo y frío.