Temas del día:

La entrevista promocional, en crisis

Un post que reivindica la negativa de Palo Pandolfo a dar entrevistas en la previa de un show.

01 de diciembre de 2011 a las 03:37 p. m.
La entrevista promocional, en crisis
DIGO NO. Palo Pandolfo evita las entrevistas porque, asegura, no tiene nada para decir.

La lógica sería: un productor programa un concierto, luego busca difundirlo y, para tal fin, se contacta con un periodista para analizar la posibilidad de una entrevista. En los días previos a la cita, la nota sale y supuestamente activa boleterías. Este último punto es imposible de contrastar, porque la voluntad popular de pagar un ticket viene determinada por cuestiones anteriores a ver los textuales sobre el papel o la pantalla. ¿El gusto? ¿La curiosidad? ¿La fidelidad eterna? Quizás se trate de un cóctel de todos esos elementos. La nota, en todo caso, abona el entusiasmo. Contra ese ordenamiento se rebela ahora Palo Pandolfo, quien esta semana está programado en Casa Babylon. "Siento que ya dije todo lo que tenía que decir. Y no quiero decir cosas contra mi voluntad expresiva sólo para vender entradas. Es ser funcional a una situación con la que no comulgo", se excusó cuando se lo llamó por teléfono en la búsqueda de una explicación. Porque Palo da explicaciones personalmente, no te las manda por medio de un agente de prensa o representante de sello. Ni tampoco alude a cuestiones del tipo "no le damos notas a ciertos medios" como las usadas regularmente por Divididos, recientes ganadores de un Gardel de Oro por Amapola del 66. Se respeta esa decisión, pero se puede observar que tanto ascetismo ideológico debería ir acompañado por gestos consecuentes. Es decir, si no le das notas a una "corporación mediática", tampoco toques alegremente para multinacionales tabacaleras, por ejemplo. En este punto, resulta inimputable la estrategia de Los Redondos: silencio en sus tiempos muertos; entrevistas en la previa de conciertos autogestionados en un ciento por ciento. Como sea, lo cierto es que cada vez se vuelven más irrelevantes las entrevistas promocionales. Entre que el artista no confía en cómo se leerán sus "respiraciones irónicas" (otro dixit genial de Palo) y los periodistas disponen cada vez de menos tiempo para prepararlas (la desregulación no permite contar con el tiempo suficiente para encarar una charla sin red), la instancia se ha pauperizado. Y en ese contexto se ha fortalecido el cuestionario por Internet, sin margen para la repregunta y que le permite al entrevistado evitar responder aquellas cuestiones que considera no funcionales. Además, está la coyuntura general del rock argentino: todos los músicos suponen que el periodista debe ser servil, un aliado, apenas un mecanismo más en su camino sostenido hacia la fama.