Un aliado al delirio Babasónico
En el marco de su cíclico movimiento vanguardista, mediante el cual busca ser mucho más que un grupo encorsetado por la dinámica "grabación – publicación – promoción - gira – nueva grabación", Babasónicos propone una serie de composiciones exclusivas dedicadas al género spoken words. Y comienza esa serie musicalizando textuales de la novela El público, del escritor español Bruno Galindo, quien las recita personalmente en un EP que ya está disponible vía iTunes y que se titula de modo sugestivo: Babasónicos vs. El público.
A Galindo se lo considera español pero, en rigor, nació en Buenos Aires. Y entre ensayos y colaboraciones periodísticas de peso (El País de Madrid, Rolling Stone, Inrockuptibles y Granta), su obra filtra libros reconocidos como África para sociedades secretas, premio de poesía "Rafael Pérez Estrada", y Omega, finalista "Premio UFI 2012" y sobre el disco homónimo del cantaor Enrique Morente, como así también variadas propuestas "perfoliterarias". En este último punto, precisamente, se inscribe su colaboración con Babasónicos. "Llevo años trabajando, en discos y recitales, en la hibridación de textos y música. En el ámbito del rock te destacaría un disco que grabé con Enrique Bunbury y Carlos Ann, de homenaje al poeta español Leopoldo María Panero, o mi asociación con Gary Lucas, que fue guitarrista de Captain Beefheart o Jeff Buckley, con quien he actuado en Estados Unidos y México", detalla Galindo. "Para mí lo novedoso en este trabajo con Babasónicos es que la materia prima ha sido narrativa y no poética. Es fácil musicalizar poemas, pero trabajar con fragmentos de una historia es algo bastante nuevo", puntualiza.
–¿Cómo es tu aproximación a la música de Babasónicos? ¿Cuál fue el primer disco que te impresionó? ¿Cómo afianzas relación literaria con Adrián?-Les escuché por primera vez en Dopádromo, y les vi por primera vez en vivo, en Madrid, allá por 1999 (andaban con el disco Miami). Me interesó su magnetismo, glamour y mutación de disco a disco, por entonces más pronunciada. Ahí conocí a Adrián con quien, a lo largo de los años, terminé desarrollado una buena amistad. Justamente uno de los nexos es la literatura; sabrás que es una influencia notable para Dárgelos. De vez en cuando nos mandamos libros por correo, y siempre que nos vemos nos hacemos recomendaciones.
El público se publicará recién en abril. ¿De qué irá? Más allá de la respuesta que pueda ofrecer Galindo, vale contarle que, en el contexto del rock argentino, la entidad "el público" se ha vuelto determinante para moldear la oferta estética de un grupo o solista. Hay una suerte de tiranía de las gentes que, saludablemente, muchos se animan a desafiar. Aun así, son los menos. Primero, Galindo atiende lo primero: "El público saldrá en versión digital en pocas semanas, si no estoy mal informado por mis editores; así que quien tenga interés podrá saciarlo muy pronto. La novela toca varios temas: la decadencia de la prensa, la sociedad del descontento, la crisis del amor romántico, la violencia e incluso la inminente ruina española… Otro de esos temas, abordado desde una prosa ensayística, es justamente la relación entre mainstream y marginalidad, la volatilización del binomio emisor-receptor en, digámoslo así, la era 2.0".
Ahora sí, lo que Galindo siente en relación al público dada su condición de escritor y agitador cultural: “Todo lo que expuse arriba, dicho más claro, tiene que ver con esa tiranía de la que hablas y que, paradoja, es al mismo tiempo democracia: como público abarcamos libremente todo el espectro, de la más alta exigencia a la mediocridad total. La contextualización en el caso de nuestros rocks, e incluso nuestras culturas, la argentina y la española, oscila entre esos parámetros. Como público somos capaces de enaltecer la peor bazofia televisiva y condenar al ostracismo a las propuestas de gran calidad… Y lo contrario también. ¿No es así en todo el mundo? A mí el público me gusta; ojalá sea recíproco”.
-El dilema de un periodista cuarentón nada sumiso que estudia aceptar una oferta laboral que conspira contra sus convicciones. ¿Acaso eso es autorreferencial?-No, aunque habla de escenarios, personajes arquetípicos y códigos que conozco. Y eso, qué duda cabe, le confiere al texto algo que suena a autobiográfico apócrifo.
–En otro orden has creador el festival "Chico trópico", enfocado en músicas centroamericanas bailables y psicodélicas. ¿Seguís de cerca las movidas cumbieras o tropicales desde la experimentación que se dan en Argentina? ¿Tenés gente que te mantiene al tanto?–Sí, con el festival llevamos a España bandas y artistas muy curiosos de toda América Latina; muchos de ellos sin disco. La premisa era experimentación y estar en la periferia de lo más conocido. Mi vínculo con el festival expiró el año pasado; lo cofundé y lo dejé en su última etapa, que sigue vigente y en marcha. En música me interesa la experimentación, puede venir de esas movidas que comentas o de otros ámbitos. Internet nos permite a todos estar al tanto; claro que hay gente que me pasa data de qué hay por ahí. Tengo buenos amigos.
–Volviendo a "Babasónicos vs El público". ¿Convergieron en estudios con Babasónicos? ¿O todo fue producto de interacción vía correo electrónico?–No estuve con Babasónicos en estudio, aunque anecdóticamente sí estuve con Daniel Melero, que fue nuestro intermediario. Ojo, no hubo con él un trabajo de creación; sólo pasamos una tarde hablando de Bowie y Scott Walker, y de ahí me fui con unas demos quela banda me tenían preparadas. Te lo cuento porque me gustó conocer al tipo; como te digo, es pura anécdota. Pero contestando tu pregunta: cada parte trabajó en estudio en su país; luego sí hubo mucha comunicación vía correo.
–En "Omega" reconstruís la gestación del disco homónimo del cantaor Enrique Morente. ¿Por qué crees que ese disco fue un "acontecimiento"?–Bueno, fue el primer encuentro exitoso -al menos desde los años 70- entre la música primigenia española, que es el flamenco, y un rock afilado y vanguardista, transitando además por lo poético a través del material de Leonard Cohen y Federico García Lorca. Una alineación planetaria que hizo saltar chispas: Enrique Morente afrontó abucheos por parte de la ortodoxia flamenca muy parecidos, supongo, a los que hubieron de soportar -en distintos países y épocas- Bob Dylan o Astor Piazzolla. Se jugó su carrera. Pero ganó.
–¿Discos que merecerían una indagación similar? –Espero no sonar arrogante pero ningún disco cercano me interesa tanto hoy en día como para dedicarle un estudio tan exhaustivo, casi de tesis. Lo que no quiere decir que no tenga mil discos que me apasionen. Prefiero dedicarme a otra cosa. Escribí aquel libro sobre Omega por trabajar mano a mano con Enrique Morente. Lo que también fue una experiencia devastadora, dado que murió inesperadamente cuando estábamos terminando el trabajo.
–¿Hay en España un grupo innovador y rupturista como Babasónicos?–Hummmm. No de esa envergadura y recorrido. Yo diría que en España, salvo contadas excepciones, el rock adolece de ambición e imagen, cosa que tienen Babasónicos, y que me gusta.

