Sexo: Felices los libres
Mujeres y hombres viven una sexualidad plena cuando no se atienen a dogmas de éxito. Expertos derriban los mitos más frecuentes y dan pautas para liberarse.
EspecialLa sexualidad es el terreno de las relaciones humanas que alimenta fantasías, placeres y misterios sin límites. Es allí donde se deposita una gran cuota de realización personal, de goce y de éxito, aunque medidos por los mandatos que rigen en cada cultura. Justamente por eso es común que los momentos íntimos generen temores y frustraciones, sobre todo si se encaran desde las exigencias de los "ganadores".Los temores embarran el terreno y llegan a anticipar fracasos, al estilo de esa famosa ley de Murphy que vaticina: "Si algo puede salir mal, saldrá mal". Entonces, para allanar el camino del goce y el placer es muy importante tratar de destrabar creencias y prejuicios que están anclados en la mente. Dos especialistas cordobeses hablaron con VOS sobre estas barreras. El educador en sexualidad Eduardo Arnedo y la sexóloga Azucena Aguirre aportaron algunas pistas para desterrar mitos y creencias que impiden vivir el cuerpo, la sexualidad y el erotismo con total libertad.Según explicaron, el temor al éxito tanto en varones como en mujeres, se refleja –por ejemplo– en que no se permiten una entrega total sin inhibiciones en la intimidad con su pareja. Este miedo al fracaso puede manifestarse no solamente desde el punto de vista corporal (estoy gorda o no soy muy dotado), sino como una manera de eludir compromisos afectivos. Desde esta perspectiva, una disfunción bajo las sábanas puede ser también una manera de cortar una relación o de evitar responsabilidades."Si alguien vive obsesionado por el temor a fracasar se convierte en un ser evasivo que no incita a su pareja a hacer el amor y que, cuando el otro lo hace, aduce siempre cansancio o lo posterga para más adelante", señala Arnedo.Ideas sin pesoUno de los mitos que se escucha seguido, apunta Arnedo, es que todo individuo vital, importante, ganador en la vida, también debe serlo en el terreno sexual. Eso constituye una premisa falsa. Es más, el estrés con el que conviven las personas que están en la cresta de la ola puede llevarlos a que no funcionen satisfactoriamente en la intimidad.Los hombres pueden tener problemas transitorios o eventuales de erección, sin que eso implique una falla en la virilidad o una razón que impida el goce. Vale apuntar que la sexología clínica considera que hay una verdadera disfunción erectiva cuando las fallas superan el 25 por ciento del total de los intentos.Más allá de eso, la cultura machista todavía impone con frecuencia la idea de que es el hombre quien debe que iniciar sexualmente a las mujeres, despertar en ellas el deseo y enseñarles a gozar."Por supuesto que esos mandamientos también establecen que no se puede fallar: hacerlo representa una pérdida de hombría", remarca el sexólogo."Tantas presiones son una carga para el individuo y, cuando no puede cumplir con todas esas demandas aparecen sentimientos de culpa", agrega.En el caso de las mujeres, el mito más extendido es el que les atribuye menos "necesidades sexuales" que al hombre. El concepto es falso según los especialistas, porque lo que ocurre, en realidad, es que la mujer tiene diferentes modos de experimentar la sexualidad.Azucena Aguirre derriba otra falsa teoría, aquella que indica que las mujeres que viven verdaderamente su sexualidad son las que logran el orgasmo durante el coito. "Las buenas relaciones no se miden en cantidad de orgasmos, sino en la calidad del intercambio íntimo –remarca Aguirre–. Muchas veces para una mujer, ello no necesariamente implica llegar al orgasmo. Puede ser suficiente un prolongado juego previo".Con esto, Aguirre destierra otro popular mito (alimentado por igual tanto por hombres como por mujeres) acerca de que el tamaño del pene determina el rendimiento sexual masculino. La especialista apunta que el 75 por ciento de las mujeres logra el orgasmo con la penetración "pero no es el camino más frecuente para llegar al clímax. De esto se deduce que más importante que el tamaño, es la destreza amatoria del portador de ese pene".Para superar los temores, lo mejor será explorar en sus causas. "Se trata -cierra Arnedo- de darle a la realidad sexual y al placer sexual el color y la belleza que hacen trascendente nuestras vidas".Placer sin presionesSi considerás que no estás a gusto, o sentís inseguridad o temor a que el encuentro pueda fracasar, tomá medidas a tiempo.• No insistas cuando haya una vivencia de miedo, tensión o ansiedad (sensación de nerviosismo, manos sudorosas, frialdad), porque ello generará más adrenalina y esto provoca pérdida de la erección y ausencia de lubricación en la mujer.• Practicá alguna técnica de relajación, como darte un baño, hacerte masajes, o ver una película erótica.• No te unas al síntoma. En los momentos de tensión siempre es mejor interrumpir, más que insistir.• Explorá en las fantasías o recorré con la mirada el cuerpo de tu pareja.

