El cuarteto es materia de discusión
Después de la declaración del ritmo regional como “Patrimonio Cultural” de Córdoba, se alzaron varias voces de artistas cordobeses que manifestaron posiciones encontradas. Nota publicada en la edición de hoy de Ciudad X.
La declaración del cuarteto como Patrimonio Cultural de Córdoba no podía pasar inadvertida. La unanimidad obtenida en el Concejo Deliberante no se correspondió con la manera en que la noticia fue recibida en algunos ámbitos de la cultura cordobesa. En muchos casos, se puso en duda la verdadera intención detrás de esta posición declamativa; en otras, el sentido de su aplicación práctica; o la necesidad de rescatar del olvido artistas o autores de otros géneros.
Para varios artistas, las redes sociales sirvieron para hacer catarsis, con especial cuidado en cuestionar la decisión de fondo pero no al género del cuarteto ni a sus cultores. El cantante de tangos Gustavo Visentín fue uno de los primeros que alzó su voz. "Escuché a una funcionaria municipal explicar que la materia tendrá un carácter antropológico, que indagará en los orígenes del género y pondrá en relevancia a sus primeras figuras como un modo de resarcir los olvidos de los grandes creadores del folklore cordobés. No sé por qué, pero siento tufo a oportunismo legislativo y mucho desconocimiento", expresó Visentín.
En realidad, se busca que el cuarteto se agregue como tema a la currícula, no como materia independiente.
El artículo 2 de la ordenanza aprobada en la víspera del aniversario 440 de Córdoba dispone que el municipio arbitre las medidas para la preservación y conservación del género, garantizando su difusión y promoción, fomentando el desarrollo de toda actividad artística, cultural, turística, académica, educativa y/o urbanística relacionada con él. Se dará cumplimiento también a las diferentes instancias que se requieran para su reconocimiento provincial, nacional e internacional. En este último punto se inscribe la aspiración máxima: que sea reconocido por la Unesco.
En opinión de Visentín, de parte de las autoridades "hay desconocimiento del pasado musical de Córdoba. Porque si hablamos de recuperación \'antropológica\' de nuestra cultura regional, no estaría mal agregar nombres de artistas eminentes como Ciriaco Ortiz (padre e hijo), autores de algunas de las obras más bellas de Córdoba como Viaje a Argüello o Bonita. ¿Debo recordar que Ciriaquito tocó con Salgán, con Grela, con De Lío, y que Gardel, Troilo y Rivero grabaron sus temas?".
"Una revisión también debería dar cuenta -prosigue el cantante de tango- de Cristino Tapia, autor de más de 200 obras entre chacareras, gatos, zambas, tonadas, milongas y tangos, de las cuales el dúo Gardel-Razzano grabó más de 30 y Gardel solista más de 10. Y a don Edmundo Cartos, prócer del folklore de principios del siglo pasado, y al \'Chango\' Rodríguez".
Para cerrar su punto de vista, Visentín expresa que el cuarteto ha sido siempre un género exitoso, promovido y mimado por las compañías discográficas y de venta masiva. Es decir, algo que no necesita (tanto) de un reconocimiento, de una revalorización, de un resarcimiento, como sí necesitan los artistas que mencionó antes. "Tal vez, la misión de las secretarías de Cultura debiera ser poner en valor aquello que está injustamente olvidado, aquello que fue pisoteado por la industria del consumo, del enlatado y del disco", cierra el cantor.
La ordenanza expresa que se instruirá a las dependencias del Estado encargadas de la promoción y difusión de la cultura y del turismo para que incluyan en sus programas material acerca de Córdoba y el cuarteto como una de las expresiones culturales típicas para su difusión nacional e internacional. El área de Educación, además, deberá instrumentar los mecanismos pertinentes para incorporar información sobre la historia y las connotaciones sociales del cuarteto en su material educativo.
Ampliar el espectroEl músico Titi Rivarola, líder del proyecto de fusión Tórax y que alguna vez se desempeñó como miembro de una orquesta cuartetera, considera que el reconocimiento está bien, aunque espera que este gesto del municipio se traduzca en "una defensa de la honestidad artística en detrimento de los pequeños burgueses que son dueños de los grupos y crean pensando sólo en su propio bienestar".
Completa Rivarola: "Mi otro nivel de análisis es el político. Veo a muchos referentes del cuarteto desesperados por besar en la boca a candidatos y funcionarios. Y en ese ritual, se olvidan de la gente. Los cuarteteros históricos buscan dádivas sin pensar cómo afectan a su público las políticas generadas por los que se las consiguen. Por suerte, sé de la existencia de un nuevo cuarteto con letras más comprometidas".
Carlos Sada, líder del grupo pop Sullivan, da su punto de vista: "Está muy bien que se enseñe quiénes son Carlitos Rolan, Carlitos Jiménez y Chébere, o cómo se formó el Cuarteto Leo. Lo demás, en términos de legado artístico, no creo que tenga peso específico suficiente para ser incluido en una grilla académica. Si hay intereses por debajo, es otro tema. Como sea, me parece esnob rasgarse las vestiduras y oponerse al reconocimiento por considerar que el cuarteto no tiene peso artístico".
Pato Lugones, animador histórico de Chébere, considera "correcto" que se declare patrimonio a algo que nos identifica como pueblo, pero le genera dudas qué es lo que se enseñaría en las escuelas. "¿Cuál es el programa? Han declarado el interés en enseñar al cuarteto, pero nadie sabe bien qué. La historia de cómo comenzó en 1943, su desarrollo, los diferentes pasajes y transformaciones. Debe ir por ahí la cosa, brindar información histórica precisa", expresa Lugones. Y cuando se le consulta si percibe manipulación política en el asunto, contesta que "puede ser", aunque no le parece ofensivo. "Es lógico, el cuarteto es popular y los políticos buscan asociarse a eso. Pasó siempre, es así", redondea.
Gustavo Blázquez, autor del ensayo sobre el género Músicos, mujeres y algo para tomar y autor también del texto que usó el viceintendente Marcelo Cossar para fundamentar la ordenanza en cuestión, interpreta que hay buenas intenciones detrás de la movida. Aunque aclara que, como decían su abuela y Madonna, "de buenas intenciones está tapizado el infierno".
"Como cualquier declaración que venga a reconocer algo como bueno, esta ordenanza es súper interesante. Ahora, que lleve a medidas positivas hay un largo trecho. Depende de la acción y voluntad política", insiste Blázquez, docente e investigador del Conicet. ¿Qué sería positivo en el caso de una industria establecida y fértil como la del cuarteto? Blázquez no lo duda: "Controlar que no haya represión en los bailes; generar más oportunidades para los músicos; entender la diversidad del género y no quedarse siempre en la \'Mona\'; apoyar la producción independiente, que existe". Y en relación con la posibilidad de enseñarlo en las escuelas, expresa: "Lo que abunda no daña".
Además:¿El ritmo cordobés podrá convencer a la Unesco? No tan rápido*Notas publicada en la edición de hoy de Ciudad X.
