Luis Felipe Noé: “El desafío me activa”
Luis Felipe Noé trajo al Museo Caraffa la obra con la que representó a la Argentina en la Bienal de Venecia. Dispara sus opiniones sobre el mundo del arte.
Luis Felipe Noé mira a un lado y a otro. Es un hombre inquieto, de estar atento a los acontecimientos del mundo. Pero esta vez su mirada deambula entre el enorme mural de 11 metros de largo que ya está listo en la sala 3 del Museo Caraffa, y el conjunto de pinturas de formas irregulares que se va armando enfrente, titulado Nos estamos entendiendo. En el proceso de montaje de su obra Red/Net, el envío argentino a la 53ª Bienal de Venecia (la última edición celebrada en 2009), el artista se dispone al diálogo.–¿Esta obra estaba planificada antemano?–Es como un patchwork. Tenía una vaga idea del propósito. Uno es consecuencia de sí mismo, sabía más o menos para qué lado, y la pregunta que yo planteé, no la idea, pero sí el método, lo tenía en claro. Sabía que era un patchwork, en función del dibujo y la pintura: una composición muy dinámica.–Tan dinámica que hasta recibió pintura por un accidente un doméstico...(Le señalamos el lugar exacto de esa mancha que su empleada descargó sobre el papel sin querer).–¿Cómo sabías que era ésa? Siempre incorporo el accidente, pero de ahí quiero hacer lecturas también.–En esta obra, la línea de color vibrante es el gran nexo, el activador de la imagen fragmentada y variada…–Hay una cosa que siempre me interesó superar y es la diferencia entre abstracción y figuración.–Aquella vieja pelea...–Que es una estupidez. El punto de unión es que son pinturas: hay varias formas de presentar la imagen. Se puede hacer una lectura abstracta de una obra figurativa. Los elementos de la pintura, línea, espacio, color, son categorías abstractas. Lo que es figurativo es el mundo que nos rodea, y con esas categorías abstractas uno puede acercarse en el punto que uno quiera al mundo natural. Figuración y abstracción están juntas. Por otro lado, también me parece falsa la división entre el dibujo y la pintura. Se dice que el dibujo es la estructura de la pintura, pero ése es un concepto representativo. En un concepto abstracto, el dibujo es uno de los elementos de la pintura, como la línea, y crea tensiones con el color, y eso es lo que me interesa.–Es el nudo de tu obra.–Sí, y cada vez soy más consciente de eso, porque además uno sigue las etapas de su vida, y pone el acento en alguna cosa.Tan lejos pero tan cercaRápidamente, antes de recibir otra pregunta, Luis Felipe Noé (Buenos Aires, 1933) apunta otra de las cosas que le interesan, "una cosa nueva en mí, dice", y ésta es la relación lejos-cerca. De lejos quiere que "la obra represente una dinámica en cierto sentido abstracta, y de cerca, elementos que se van descubriendo y que son los protagonistas de esa dinámica", señala. De verdad, el acercamiento enriquece la mirada en detalles de personajes y una sutileza de cada pincelada. Y de colores que ha tomando directamente del pote de pintura. Su pintura es materia, energía y tensión. Harto, harto, hartoA Luis Felipe Noé se lo presenta siempre, y ante todo, como uno de los legendarios integrantes de la Nueva Figuración argentina junto a Rómulo Macció, Jorge de la Vega y Ernesto Deira, los fabulosos cuatro que en la década de 1960 descollaban con las nuevas formas. Cuando puede, aclara que eso le molesta, y mucho. ¿Por qué?Noé da un salto y exclama: "¡Estoy harto, profundamente harto!". Y fundamenta su enojo sobre la famosa etiqueta: "Detesto a ese tipo que hizo esas obras, no porque no me gusten más esas obras, sino porque es una pesadilla que me persigue. Es como un mensaje que me dice frenate, ahora no existís más. ¡Que se vayan al carajo! Uno ya compite con tanta gente, y encima tenés que competir con vos mismo".Pero aún no ha descargado todo. Hay más: "Por eso digo que los libros de historia del arte no son malos, por lo general son pésimos. Porque clasifican a la gente en la etapa inicial, después no hablan más: lo que hiciste, lo que exististe, de eso no se habla más, te encajonaron en eso y sos eso. Y no se te permite hacer otra cosa. La mayor parte de los libros de historia del arte argentino son guías telefónicas con los números equivocados. Es como si dieran el número de teléfono de la casa de tus padres donde vivías de chico. No reconocen la vida, todo es cuestión de etiquetar".–Como si no existieran los cambios...–Y yo cambié siempre, estoy en un tren y ese tren soy yo, un tren que visita distintas estaciones, pero siempre soy yo.–¿Te alegró entonces que el curador Fabián Lebenglik te invitara a la bienal con obra nueva?–Sí, fue un acto de confianza. Cuando me desafían hago lo mejor, si me dicen tómese su tiempo, y después vemos la obra, entonces va a salir cualquier cosa. En cambio el desafío me activa.Bienal de Venecia: "Algunos pabellones eran chistes"La última Bienal de Venecia tuvo a Noé como representante argentino, invitado por el crítico y curador Fabián Lebenglik, quien consideró que el artista encarnaba las "contradicciones, idas y vueltas durante el último medio siglo, en el pasado, en el presente y en la suma de ambos, es decir, en el futuro".Para el artista argentino, en la gran muestra italiana "algunos pabellones eran chistes, en los que no había artistas sino curadores planteando 'problemas'. ¡Qué problemas!, ¡eran chistes!".Finlandia: "En el pabellón de Finlandia había cosas sobre bomberos y yo pensé: esto parece el museo del bombero. Veo el título de la obra y decía 'el museo del bombero'. ¿Y qué sentido tiene eso?"Dinamarca: "Había allí una casa en remate, todo un lujo, pero la escalera se rompía, esas son ideas del curador que quiere tomar el lugar del artista, y simplemente plantea cosas. Noruega y Suecia, para colmo, tenían el mejor pabellón. Estas cosas hay que verlas según cómo te la explican. Y según te explicaban, una de las propuestas trataba sobre el coleccionismo, pero yo te digo lo que vi: entrabas a una casa ultra moderna diseñada perfectamente, había unos efebos, después salías y había un cadáver en la pileta: era el artista o el coleccionista, eso no se decía, te lo tenían que contar".En el pabellón de Checoslovaquia, la sorpresa lo superó: "Salías y ya habías estado, eran los jardines, ¡pero dejen de joder, hombre! No soy un reaccionario para nada, pero eso demuestra una enorme decadencia".La muestraLa exposición de Luis Felipe Noé en el Museo Caraffa (Poeta Lugones 411) se podrá ver hasta el 7 de abril.

