Los dibujos tiernos y salvajes de Carlos Crespo, reunidos en un libro
El sello local Borde Perdido lanzará un volumen con obras del artista, junto a testimonios de colegas y amigos. Sigue la muestra del pintor y dibujante en la galería The White Lodge.
“Ama el arte de los niños, los ingenuos, los locos. Odia el arte de las academias”, decía en su propio currículum el pintor y dibujante Carlos Crespo, cuya vida se truncó en 2010, a los 70 años, dejando una producción inmensa.
Su legado incluye miles de obras que permanecen guardadas en un depósito junto a su antiguo taller en la ciudad de Córdoba, muchas de ellas nunca exhibidas.
Explorar, rescatar y documentar ese acervo es un desafío que asumió la galería The White Lodge (avenida Emilio Olmos 15), que hasta el 20 de marzo exhibe la muestra “Solitud metafísica”, un recorrido por el mundo de criaturas, dramas urbanos y situaciones con fuerte carga existencial que nutrían el particular imaginario de Crespo.
Otra acción de rescate y puesta en valor, que se suma a la exposición que contó con la curaduría de Pablo Peisino, es un libro de dibujos del artista que el sello local Borde Perdido Editora pondrá en la calle a principios de marzo.
Carlos Crespo – Dibujos 1995-2010 es una selección de alrededor de 22 obras, la mayoría en blanco y negro. La edición está bajo el cuidado de Peisino, artista visual que mantuvo un intenso vínculo de amistad con Crespo, y cuya obra define así: “Intuitiva, cruda, reveladora, salvaje, primitiva, como un salto al vacío de la realidad sin paracaídas. A su vez, por momentos, dulce e ingenua”.
El libro suma además una sección de textos breves escritos por colegas y compañeros de aventuras. El escultor Tulio Romano lo recuerda como un maestro excepcional. La pintora Noelia Farías se detiene en un acampe, en 1999, en el río de Cabalango, envolviendo la escena en lluvias torrenciales, charlas y esa canción de Manu Chao que repite “correr es mi destino”.
Crespo tejió una red de afectos y camaradería que enroscaba el arte y la vida, y para muchos artistas, la mayoría más jóvenes, fue una suerte de sensei informal en materias existenciales y creativas.
“Crespo fue un resistente, sus dibujos son el acto más sincero de resistencia”, anota el pintor y dibujante Diego Bastos. También lo evocan en el volumen Aníbal Buede, Gustavo Piñero, Rubén Menas, Lucía del Milagro Arias y Rosa González, quien fuera pareja del artista durante una década.
En carácter de preventa, el libro de dibujos se puede adquirir a un precio promocional de $ 1050, que incluye de regalo una lámina impresa en full color de una obra de Crespo. Para la compra anticipada se puede acceder al siguiente link.

Más que un versionador local del neoexpresionismo, Crespo se consideraba un artista “primitivo”. Las figuras son definidas con trazos vigorosos, y las violentas alteraciones de la escala realista contribuyen a definir escenas en las que el mundo que creemos conocer se vuelve irreal y un poco sofocante. Como si estuviéramos en presencia de sueños alterados o visiones que intranquilizan.

