Un joven repartidor de aplicaciones de delivery vivió una situación dramática mientras trabajaba bajo una lluvia torrencial. En una de las esquinas de Madrid el asfalto mojado le jugó una mala pasada y terminó protagonizando un fuerte siniestro con su moto.
A pesar de los golpes y el susto, la preocupación del trabajador no terminó en el asfalto. El verdadero conflicto se trasladó al mundo digital, específicamente al chat de contacto con el cliente que esperaba su pedido.
El dueño del local gastronómico involucrado fue quien decidió romper el silencio. A través de sus redes sociales, compartió las capturas de pantalla de la conversación que mantuvo con el usuario que aguardaba la entrega.
Lejos de mostrar una mínima señal de humanidad o preocupación por el estado del chico accidentado, el cliente reaccionó con una frialdad absoluta. Su único reclamo era que el tiempo de espera se había agotado y que quería su comida en la puerta de forma inmediata.
En los mensajes se puede leer cómo el comerciante intenta explicarle que el trabajador estaba herido y que la prioridad era su salud. Sin embargo, la respuesta del otro lado fue una queja llena de soberbia que dejó a los usuarios de internet con la boca abierta.
La falta de empatía no pasó desapercibida y la publicación se llenó de comentarios de repudio. Muchos hicieron hincapié en la deshumanización que a veces sufren quienes prestan este tipo de servicios esenciales en condiciones extremas.