Muchos sueñan con armar las valijas, sacar un pasaje a Europa y empezar de cero en busca de seguridad y estabilidad económica. Pero, ¿qué pasa con el corazón cuando el avión despega? Esa es la pregunta que lanzó Victoria Pelleriti (@victoriapelleriti), una joven argentina instalada en Portugal, quien decidió romper el silencio sobre la parte menos "instagrameable" del desarraigo.
En un descargo que ya suma miles de reproducciones, Victoria planteó una duda que caló hondo en la comunidad de emigrantes: “Quiero saber por qué nadie habla de la parte negativa”, disparó al inicio de su video.
Si bien reconoció que vivir afuera es una experiencia enriquecedora que permite aprender idiomas, conocer gente nueva y caminar tranquila por la calle, aseguró que hay un peso emocional que nadie te explica antes de salir de Ezeiza.
Qué extraña de su vida en Argentina
“Cuando te cae la ficha decís ‘Dios, ¿qué hago acá?’”, confesó la joven, visiblemente movilizada. Entre los puntos más críticos, mencionó la soledad profunda y la falta de red de contención en los momentos difíciles. Según su relato, la distancia con los amigos, los padres y hasta las mascotas se vuelve un obstáculo difícil de sortear cuando el entusiasmo de los primeros meses se apaga.
“Nadie me dijo cuánto iba a extrañar a mi familia, a mis amigos, hasta a mis perros. Cuando más los necesites, no van a estar”, explicó Victoria, subrayando que emigrar implica un cambio de identidad y de ritmo de vida que no todos están dispuestos a procesar. Para ella, la conclusión es clara: “Emigrar no es para cualquiera”.
Como era de esperar, el video se llenó de comentarios de otros argentinos por el mundo que se sintieron identificados. Una de las respuestas más fuertes resumió el sentimiento de muchos: “Emigrar es morir lentamente, tus amigos y familiares ya solo te recuerdan en anécdotas”.