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El papa Francisco llamó a un cura de Villa María

El padre “Pepe” Luque se sumó a la lista de argentinos que de buenas a primeras son sorprendidos por un llamado telefónico desde Roma.

18 de junio de 2013 a las 10:48 a. m.
Corresponsalía
El papa Francisco llamó a un cura de Villa María
PAPA FRANCISCO. (AP/Archivo).

Villa María. El padre "Pepe" Luque de Villa María se sumó a la lista de argentinos que de buenas a primeras son sorprendidos por un llamado telefónico desde Roma.

La voz en el teléfono del Papa Francisco dejó casi muda a Liliana Ramírez, la mujer que levantó el tubo en la siesta del domingo para pasarle la llamada a su huésped. Esa escena, relatada casi calcada en cada uno de estos episodios, no menguó la emoción del gesto por parte del Sumo Pontífice.

Hace 41 años, el padre Luque fue compañero en el seminario de Buenos Aires del hoy Papa Jorge Bergoglio. Es unos años más joven y siempre se trataron como el “Negro” y el “Gringo”. Y así cuenta que fue la charla telefónica que mantuvieron, uno desde el barrio Las Playas, y el otro desde el Vaticano. “Hablamos como dos ex compañeros de seminario”, comentó.

Luque contó que se había acostado a dormir la siesta “para después escuchar a Boca” y lo levantaron de la cama para avisarle que lo llamaba el Papa.

“La señora que me cuida se pegó un susto bárbaro. Mira si (Francisco) se va a tomar el laburo de llamarme a mí. Pensé que era una ‘joda’ para Tinelli”, relató en su modo bien coloquial el padre Luque al aire por radio Centro.

“Cuando lo escuché, lo saqué enseguida. La misma voz del seminario y las mismas expresiones. Dice cosas profundas, pero sigue siendo el mismo gringo Bergoglio”, comentó el cura.

Amigos que el sacerdote tiene en Cancillería le habrían hecho llegar la noticia a Francisco de su estado de salud y este se interesó en llamarlo.

Luque tiene 73 años y está afectado por una dolencia que necesita del cuidado de otras personas. Está radicado en Las Playas, donde conduce una parroquia de barrio. Fue capellán de Gendarmería y ahora está retirado en uno de los ámbitos que más cómodo se siente: “Siempre fui negro de barriada, de pobreza. Nunca tuve mucho pergamino para presentar”, se describió.

Por eso coincide con el mensaje papal de que “hay que meterse entre la gente, a servirlos. ¿Para qué queremos una iglesia rica?”.

Agregó que el Papa dejó una bendición para el barrio la Diócesis y opinó que “va a traer una reforma positiva” para el catolicismo. “Es una bendición del cielo. A la iglesia la podrán castigar y cuestionar, pero quien la guía es el Espíritu Santo, quien nos regaló este Papa que va a poner en orden muchas cosas”, aseguró.