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Primerizos al volante

A poner primera. Tomar clases de manejo en las escuelas de conducción está en alza. Los cursos duran entre tres semanas y un mes y medio. Según especialistas del rubro, la clave está en no abandonar las prácticas.

21 de septiembre de 2013 a las 12:03 a. m.
Primerizos al volante
SERVICIO. Escuelas de conducción.

Aprender a conducir se ha convertido en una necesidad básica. Llegar a tiempo al trabajo, dejar y buscar los chicos en la escuela, ir al club a la tarde, en fin: dirigirse al destino que uno desee, sin depender de nadie. Estas y otras muchas acciones más son las que habitualmente uno puede hacer si, además de tener un coche, sabe conducirlo. Para ello, hace falta que alguien nos enseñe.

Para ello, una opción son las escuelas de conducción. En este marco, consultamos a representantes de las escuelas de manejo y a los alumnos y egresados de dichos institutos. A continuación, todo lo que tiene que saber aquella persona que busca por primera vez sentarse frente al volante de un auto.

Decidirse es lo primero

La iniciativa de tomar clases para poder manejar un coche es, para la mayoría de los especialistas en el tema, el paso fundamental. A partir de allí, la vertiente se abre en dos. Por un lado, los que deciden aprender con la ayuda de algún familiar o amigo. Por el otro, se encuentran aquellos que se disponen hacerlo en manos de profesionales. Las diferencias entre ambas modalidades son grandes y por lo general, repercuten en el resultado final.

“Cuando se aprende con un familiar o un amigo, el compromiso de la enseñanza no es constante”, explica Florencia Haddad, de la Academia de manejo Oscar´s. Esto se suma a que “cuando la enseñanza es informal, es muy probable que el aprendiz absorba las mañas del conductor”. Por su parte, Inés de Paul, coordinadora general de la escuela de conducción Grand Classe, sostiene que “es muy común que el familiar pretenda que el aprendiz asimile en un día cosas que por lo general toman una semana. Y agrega: “Se comete el error de dar por sentado que la persona conoce todos los comandos del coche, cuando lo usual es que quien   está aprendiendo desconoce todo lo referido a un auto”.

En manos de profesionales

Muchos factores inclinan la balanza para dirigirse a una escuela de conducción. Uno de los principales es que, independientemente del instituto, todos siguen un método. Así, se gana sistematicidad y compromiso hasta que el aprendiz logra tomar confianza y aprende finalmente a conducir. Este proceso se da a través de un apartado teórico y otro práctico.

“Nosotros ofrecemos clases teóricas, en donde se enseñan cuestiones referidas al mantenimiento del auto y educación vial, y una parte práctica, que se desarrolla en 12 clases de conducción basadas en un método gradual”, explica Florencia Haddad. Similar fue la propuesta de Grand Classe, que ofrece un programa de aprendizaje que va desde un curso básico (de tres semanas de duración), hasta uno más intensivo (de un mes y medio). Pese a los matices, desde ambos institutos recalcan la importancia de no interrumpir la frecuencia de clases. “La continuidad impacta en los resultados. Hay personas que vienen todos los días y otros que toman clases dos o tres veces por semana. Lo importante es no faltar”, subraya Haddad.

La prueba de fuego

Salir a conducir por calles cargadas de coches es el temor más grande para el que está aprendiendo. Conforme las clases transcurren, hay cuestiones que representan una verdadera prueba de fuego para el aprendiz. “Conducir en cualquier lugar es complicado hoy. Hace 10 años, la prueba de fuego era la Plaza España. Actualmente, la diferencia entre el centro y Nueva Córdoba ha desaparecido y las pruebas se multiplican”, aseveran desde Academia Oscar´s. En Grand Classe, sostienen que la prueba de fuego es la maniobra de estacionamiento, “cuando el profesor se baja del coche y le pide al alumno que estacione. No le da ninguna indicación, y es el alumno quien debe poner en práctica todo lo aprendido”.

Costos

$ 700 arranca el precio de un curso, hasta los $ 950. Los costos dependen de la intensidad de las clases. En ellos se incluyen clases teóricas sobre educación vial, mantenimiento del auto y las clases prácticas.

Los hombres se desinhiben y también toman clases

La cantidad de consultas sobre los cursos de manejo es cada vez mayor, y no sólo involucra a las mujeres. “Tenemos muchos alumnos de entre 17 y 25 años. Pero también hay gente de 60 años que hace el curso. Antes, la diferencia entre hombres y mujeres estaba más marcada, pero hoy podemos hablar de un 40 por ciento de hombres y un 60 por ciento de mujeres”, calcula Florencia, de Academia Oscar´s. Por su parte, desde Grand Classe, Inés De Paul Parte relaciona a parte de esta mayor afluencia de jóvenes y hombres con mayor concientización y una actitud más desinhibida de los hombres.”Antes, que un hombre venga a la academia era hasta vergonzoso para ellos. Ahora, son cada vez más los que se acercan y toman clases sin ningún problema”, enfatizó la especialista.

Aprender de joven

Según los profesores de manejo, a los más jóvenes les resulta más fácil asimilar por primera vez el manejo: lo relacionan a que tienen menos miedo para largarse a la calle. “Como escuela, creemos que es fundamental que cuando los chicos cumplan los 17 años ya se pongan en campaña de aprender a conducir. Les será mucho más fácil”, explica el profesor de una escuela ubicada en la localidad de Argüello.

Palabras de la gente

Noelia Ondris (29 años). "Decidí anotarme en la escuela de manejo Córdoba, porque, si bien alguna idea tenía sobre conducir, necesitaba mucha práctica con alguien al lado que me tuviera paciencia. Fue una experiencia súper positiva, porque al llevarme a manejar en pleno centro aprendí mucho y perdí el miedo."

Mariana Tavella (27 años). "Me inscribí en la escuela de manejo en 2010. Fui con lo básico y aprendí más que nada las cuestiones técnicas de manejo: qué pedales usar y en qué momento, sincronizarlos, cómo cambiar de marcha, etc. Si bien me sirvió, fue con mi papá con quien aprendí realmente a manejar. En mi opinión, en la academia deberían dar un poco más práctica para lograr más confianza en el manejo."

Más testimonios...

“Las clases teóricas están muy buenas. Me enseñaron educación vial con humor, y eso está bueno”. Joaquín (18 años)

“El curso me dio el pie que necesitaba, tengo que practicar un poco más, pero me ayudaron a perder el miedo”. Sandra (45 años)