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Fernando Genesir: La casa ideal es con jardín y asador

Sencillez. La simpleza define la personalidad del “Turco” Genesir y también sus preferencias en el diseño y su gusto por los autos. No es un hombre tecnológico, pero sí destaca su importancia y ventajas.

11 de abril de 2013 a las 12:02 a. m.
Santiago Gómez (Especial)
Fernando Genesir: La casa ideal es con jardín y asador
Fernando Genesir.

A   Fernando “Turco” Genesir se lo podría definir como el típico “muchacho de barrio”: vivió gran parte de su vida en Alta Córdoba y cuando tuvo la posibilidad de tener su propio hogar, por afecto, priorizó la zona norte.

—¿En qué barrio vivís?

—Vivo en Villa Belgrano, pero en su momento buscamos por Alta Córdoba, General Paz y Argüello. No se daba nada, hasta que mi mujer encontró un lote y pudimos comprar y construir. Tuvimos suerte.

—¿Cómo definís tu casa?

—Ante todo, cómoda y funcional. Lo fundamental es que tiene jardín y asador, es ideal.

El "Turco" recuerda que en su casa paterna casi no tenía patio y que siempre tuvo el anhelo de contar con un buen espacio verde. "Siempre quise un patio amplio, como para tener plantas, árboles y también el lugar para para el asadito", destaca.—¿Vos cuidás el jardín?

—Lo cuidamos entre todos, con mi mujer y los chicos. Tenemos plantas, árboles y lo bueno es que todo lo plantamos nosotros. No buscamos ni diseñador, ni paisajista. Al jardinero sólo le pedimos ayuda con el césped. Todo lo hacemos con ganas y dedicación.

Fernando nos cuenta que el   año pasado sumó una huerta. “La verdad, está bueno, es una experiencia muy interesante y te permite compartir y hacer cosas en familia”, dice.

—¿Hay alguna planta que cuidés con mayor esmero?

—Mi favorita es el limonero, es el único árbol que tengo que da frutos y me trae recuerdos de la casa de mi abuela Albina, que también tenía naranjos, ciruelos y la higuera.

En el interior de la casa, el “Turco” destaca dos lugares para el rélax: la habitación y la sala de estar. “Mi habitación es el lugar de descanso, donde me aíslo. Bajo las persianas y a las 15 horas para mí ya es de noche. En la sala leemos, vemos películas, escuchamos música, es un ambiente muy amplio donde también los chicos tienen un lugar para lo lúdico”, cuenta.

—¿Priorizás algún estilo de muebles?

—Prefiero las líneas simples. Con mi mujer disfrutamos de buscar y elegir nuevas cosas. Lo simple y cómodo es lo primordial, más allá de un estilo rústico o moderno.

—¿Respecto a los autos, que priorizás?

—Nunca fui loco por los autos, jamás sentí el deseo tener uno por sobre otro. Siempre tuve vehículos chicos que funcionaban y que no se rompían.

Actualmente, Fernando maneja un Toyota Corolla que compró por recomendación. “Tiene un buen motor y dos airbag. No tiene computadora ni demasiados lujos, pero es cómodo y anda muy bien”, remarca.

—¿A qué edad aprendiste a manejar?

—A los 16 años, en una R4 color verde de mi primo Ricardo. Me enseñó en las calles del barrio, hacíamos siempre el regreso de la casa de mi abuela. Arellano, Rodríguez Peña, Jerónimo Cortez y Jujuy eran diez cuadras que me enseñaron a manejar.

—¿De los autos que manejaste, cuál no olvidás?

—La Renoleta, el Gordini de mi tío Alfredo y mi primer auto que me vendió un amigo, el negro Peréz: un Fiat 600.

—¿Cómo te llevás con la tecnología?

—No es que me llevo mal, directamente no me llevo. Mi celular es común, no es de última generación sino de primera. Tengo un tele pantalla plana,  pero sólo sé cambiar los canales y subir o bajar el volumen.

—¿Con Internet y redes?

—Hace poco estoy en Twitter me sirve para tener o dar alguna info. No tengo Facebook. Entré tarde a la tecnología, pero reconozco que tiene sus bondades, como pagar impuestos vía Internet, que ahorra mucho tiempo.

Turco por Turco

Actualmente, Fernando es parte del staff del programa radial más éxitoso de Córdoba: Juntos, conducido por Mario Pereyra, que se emite por Cadena 3.

Además, tiene su propio programa en Canal C y escribe columnas de opinión en distintas revistas.

Considera sagrado el tiempo con la familia y disfruta mucho de compartir actividades en conjunto con su mujer e hijos.