Otra mirada para el jardín: animarse a las plantas nativas
Aportes y beneficios de cultivar las especies autóctonas de nuestra zona. Cómo conseguirlas y plantarlas.
Es frecuente mostrar jardines con especies exóticas que adornan, pero demandan ciertas horas de sol, de riego determinado y, por supuesto, adaptación al terreno. Estos pormenores plantean una pregunta: ¿por qué no tener un jardín con plantas nativas? Para saber cómo encarar esa posibilidad, consultamos a una especialista, la bióloga y paisajista experta en plantas locales, Cecilia Eynard.
“Lo ecológico es otro aspecto importante: poder darle espacio de vida a estas plantas que estaban en esta zona abre una puerta para que se sigan manteniendo una serie de relaciones ecológicas con el suelo, la microfauna y la fauna, que promueven un ciclo favorable de vida”, apunta Eynard.
Especies sugeridas
Santiago Barrera, de Vivero El Tacku, describe algunas especies sugeridas.
· Pasionaria (Passiflora caerulea). Para alambrados y pérgolas. Su fruto es comestible y se puede hacer mermelada. Las hojas se utilizan para hacer una infusión relajante, similar al té de tilo.
· Chilca amarilla (Flourensia campestris). Arbusto de hojas brillantes y flores símil margarita africana. Plantable en cercos o canteros. Aporta color y atrae polinizadores.
· Moradillo (Schinus fasciculatus). Arbusto con hojitas perennes, de aspecto similar a la ligustrina. Apta para cercos verdes. De rápido crecimiento y de follaje bien denso.
· Manzano del campo (Ruprechtia apetala). Sienta bien en veredas. Sin espinas, crece a buena velocidad; vistoso en verano por el fruto, y en otoño por las hojas cobrizas.
· Lagaña de perro (Caesalpinia gilliesii). Arbusto de rápido crecimiento y flor llamativa, sirve para teñir. Se agrupa en racimos y tiene estambres largos de color rojo.
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