Óptica Lazzarini: cuando el diseño acompaña el dinamismo de la ciudad
Una fachada limpia y el mobiliario blanco buscaron darle protagonismo al anteojo como producto.
20 de agosto de 2020 a las 10:18 a. m.
"Se comenzó con cuatro premisas fundamentales requeridas por el cliente. Primero, se propuso que la vidriera sea el local; además, que posea buena iluminación como elemento clave; que la gente al pasar sienta una invitación a ingresar por el propio diseño, y la última, como más significativa, la de cambiar el concepto de óptica tradicional de una ciudad que se encuentra en constante crecimiento", explica Darío Castellino, titular del estudio que dirigió la obra.
La resolución del programa sostuvo tres sectores "duros" e inamovibles, como "el área de la caja, el sector del taller y el área de gabinetes de lentes de contactos, lo demás, se repartía en espacios de guardado y exhibición" apunta Castellino.
La fachada se pensó despojada de ornamentaciones. Por eso, se trabajó con una limpieza categórica para evitar obstaculizaciones hacia el interior. Predomina el color blanco, dado que es puro, realza cada uno de los anteojos y se combina con las suaves curvaturas de los estantes-exhibidores suspendidos.
Los seis ductos de iluminación general consituyen un despliegue cuidadoso que implica un recorrido lúdico, resuelto con chapa rolada y con longitudes que varian desde los 3 a 3,80 metros, mientras que las cintas exhibidoras poseen tiras continuas de led con luz cálida que generan un ambiente muy particular.
Fotografías: arquitecto Gonzalo Viramonte


